A Félix Jiménez Morales, ¡hasta siempre, compañero!
Con profundo pesar despedimos a Félix Jiménez Morales, compañero y amigo de militancia, cuya vida estuvo marcada por un compromiso firme e inquebrantable con la lucha por la emancipación social y la libertad.
Félix formó parte de esa generación de militantes que, en los años más duros de la dictadura franquista, decidió no resignarse. Asumió los riesgos de la lucha clandestina y se comprometió activamente en la organización y la movilización de la clase trabajadora. Sindicalista y militante revolucionario, entendía que la defensa de los derechos laborales formaba parte inseparable de una batalla más amplia por transformar la sociedad.
Como militante de LKI (Liga Komunista Iraultzailea), compartimos con él años de lucha, de organización y de esperanza en medio de la represión. Fueron tiempos de solidaridad militante, de debates intensos y de acción colectiva contra una dictadura que parecía inamovible. Félix estuvo siempre del lado de quienes creían que la libertad no sería concedida desde arriba, sino conquistada desde abajo.
También compartimos las decepciones de una Transición que, lejos de abrir un proceso de ruptura democrática, terminó consolidando muchos de los límites y continuidades del régimen anterior. Ante aquella transición pactada y tramposa, Félix mantuvo intacta su mirada crítica y su compromiso con las aspiraciones de justicia social, democracia real y derechos para la clase trabajadora.
En coherencia con esa trayectoria, también apoyó iniciativas de memoria y justicia como Sanfermines 78 Gogoan, sumándose a la exigencia de verdad, justicia y reparación por la agresión del Estado durante las fiestas de 1978 en Iruñea, una herida que sigue reclamando reconocimiento y responsabilidades.
Quienes le conocimos sabemos que su militancia no fue una pose ni un recuerdo del pasado. Fue una forma de entender la vida: coherente, solidaria, profundamente ligada a la defensa de los oprimidos y a la construcción de una sociedad más justa.
Hoy despedimos a un compañero valioso, a un luchador honesto y a un amigo leal. Su memoria forma parte de la historia colectiva de quienes resistieron a la dictadura y siguieron defendiendo, después, la necesidad de un cambio social profundo.
Que su ejemplo de compromiso y dignidad militante permanezca entre nosotros.
Hasta siempre, compañero Félix.