Hijo de Mariano Gayarre y María Ramona Garjón, abandonó la escuela, una vez terminados sus estudios elementales, con tan solo trece años, para comenzar a ganarse la vida como pastor. Dos años después, su padre decidió enviarlo a Pamplona para trabajar como dependiente en un pequeño establecimiento. Aquí se produjo su primer contacto con la música, al dejar abandonado el negocio para seguir a una banda de música que pasó por delante de la tienda. Esto le supuso su despido y su vuelta a casa. 

Tiempo después comenzó a trabajar en una forja en Lumbier, que dejó a los 18 años, cuando decidió regresar a Pamplona para instalarse como herrero. Gayarre tenía por costumbre cantar mientras trabajaba, por lo que un compañero le ofreció apuntarse al recién creado orfeón pamplonés que dirigía Joaquín Maya, quien lo admitió como primer tenor. De esta manera, entró en contacto con el mundo del solfeo de la mano de Hilarión Eslava, maestro navarro de Burlada, quien le ayudó a ingresar en el conservatorio de Madrid como becario y donde ganó el segundo premio de canto en 1868. 

Retrato de Julián Gayarre.

Retrato de Julián Gayarre.

Con 25 años, y tras ser rechazado por el maestro tudelano Joaquín Gaztambide, regresó fracasado a Pamplona, pero sus amigos de la capital navarra le consiguieron una beca de la Diputación Foral de Navarra que lo llevó a estudiar a Milán (Italia), donde alcanzó un gran éxito en apenas tres meses. A partir de ese momento, su carrera fue imparable. 

La Scala de Milán

Su consagración definitiva le llegó en 1876, en La Scala de Milán, interpretando La favorita (Gaetano Donizetti), obra que lo alzó como el primer tenor del mundo. A partir de ese momento, actuó en los mejores teatros de Europa y América: Moscú, Viena, Milán, Buenos Aires, Londres, Madrid, Roma, Montecarlo y Lisboa, entre otros. 

También estrenó varias óperas de los más grandes compositores de su época como Wagner o Donizetti. La realeza europea se doblegó ante su voz, haciéndose merecedor de las más prestigiosas condecoraciones. 

En diciembre de 1889, en Madrid, accedió a cantar Los pescadores de perlas (Georges Bizet), a pesar de encontrarse enfermo con una bronconeumonía gripal, enfermedad mortal en aquellos años. Salió a escena y al atacar una nota aguda se le quebró la voz y sufrió un desvanecimiento. Cayó en una profunda depresión que, unida a la fiebre extrema que debilitaba su cuerpo, lo llevó a la muerte el 2 de enero de 1890, a los 45 años de edad. Su cuerpo fue trasladado de Madrid, en medio del fervor popular, al cementerio de Roncal. Quienes lo conocieron en vida destacaron siempre su profundo amor hacia su villa natal. Y es que Gayarre entendía que ser roncalés era el título más prestigioso que tenía. El amor que sintió por su pueblo le llevó a financiar la construcción de la escuela, del frontón y a regalar al médico un completo maletín con instrumental quirúrgico de última generación. 

El encargo a Benlliure

Tras el fallecimiento del cantante, su familia encargó al escultor valenciano Mariano Benlliure un mausoleo para que cubriese su tumba. Benlliure era en aquella época uno de los máximos representantes de la escultura española del período de entresiglos y, además, le unía una estrecha amistad con el tenor surgida durante las visitas a Roma del navarro. 

Mausoleo de Julián Gayarre, una visita obligada en Roncal.

Mausoleo de Julián Gayarre, una visita obligada en Roncal.

El proceso de ejecución del sepulcro en la capital italiana, donde tenía su estudio el valenciano, resultó prolongado y complejo. El artista tenía finalizado el boceto a finales de 1890 y a principios de 1891 había comenzado a esculpirlo. Sin embargo, su conclusión no tuvo lugar hasta 1897. El motivo de este retraso fue la necesidad de atender los numerosos encargos recibidos desde diferentes instituciones oficiales durante estos años. A pesar de estar terminado en 1897, no fue instalado en el cementerio de Roncal hasta 1901. 

Benlliure, orgulloso de su obra y con el permiso de la familia, la exhibió en diferentes exposiciones artísticas. Estuvo presente en la VI Exposición Bienal del Círculo de Bellas Artes, celebrada en 1898 en el Palacio de Cristal del parque de El Retiro en Madrid, donde recibió encendidos elogios. 

En 1900, el mausoleo obtuvo la Medalla de Honor de Escultura en la Exposición Universal de París, celebrada en el Grand Palais. Tras este éxito, el sepulcro se trasladó a Madrid, donde la reina regente, María Cristina, mostró su interés de instalarlo en la plaza de Isabel II, frente al Teatro Real, pero la familia del cantante insistió en trasladarlo a Roncal, donde llegó en 1901. 

La colocación en el pequeño cementerio tuvo lugar a mediados de julio de 1901. Fue el propio Benlliure quien supervisó su instalación, pasando momentos de profunda nostalgia al desprenderse de su creación en el pueblo pirenaico, donde, a su entender, no iba a tener la trascendencia que merecía. 

La inauguración oficial tuvo lugar el 1 de octubre de 1901. Buena muestra del afecto que profesaba a Gayarre, y de la importancia concedida a su obra, lo constituye el hecho de que el escultor valenciano se encargó personalmente durante décadas de la limpieza del mausoleo, labor que compartió con su discípulo, Fructuoso Orduna, y que acometió este último en solitario a la muerte de Benlluire en 1947. Tras el fallecimiento de Orduna en 1973, el conjunto inicia una fase de degradación que obligó a sucesivas restauraciones en 1989-90, 1996 (este año fue declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Navarra) y 2010.

La escultura

El sepulcro consta de dos cuerpos bien diferenciados. La parte inferior, realizado en mármol blanco de Carrara, descansa sobre una escalinata y simula un falso sarcófago decorado con niños cantores que portan filacterias con los nombres de las óperas más exitosas de Gayarre, guirnaldas y bucráneos. 

En el frente queda la bellísima figura de la Música que, rota por el dolor, se desploma sobre la escalinata y apoya la cabeza en el sarcófago ocultando su rostro. En el lado opuesto se descuelga hasta el suelo un telón de ópera que, simbólicamente, cae tras la última función, en cuya cenefa podemos leer los nombres de Donizetti y Rossini, cuyas composiciones interpretó el tenor. 

La composición estática del cuerpo inferior contrasta con el mayor dinamismo que Benlliure imprime a la parte superior, fundida en bronce, donde las figuras alegóricas de la Armonía y la Melodía izan en sus manos el figurado féretro del tenor, decorado con bajorrelieves de putti, grupos florales y motivos musicales, que acompañan a la inscripción: “Julián Gayarre 1890”. 

Detalle de la obra de Mariano Benlliure. Cedida

Sobre el sarcófago, el genio de la Fama se inclina apoyando la cabeza cerca del féretro, en un intento de seguir escuchando la voz de ángel, detalle psicológico de gran acierto por el hermoso sobrenombre con que se conoció a Gayarre. 

En la obra queda de manifiesto el dominio técnico del escultor, hábil intérprete de un lenguaje que conjuga clasicismo, escultura renacentista, romanticismo tardío y modernismo. El mausoleo de Gayarre supone el inicio de la escultura funeraria en la producción de Benlliure, y es el único en el que no aparece efigiado el difunto, pues su significado quedó confiado al simbolismo, como afirmaba el propio escultor: “Es la única obra en la que no aparece el retrato, todo lo dicen las figuras”.

La casa museo de Julián Gayarre en Roncal 

El edificio está ubicado en la casa que Gayarre hizo construir en 1879 sobre aquella en la que había nacido. La vivienda consta de planta cuadrada, tres pisos y desván, y está rematada por una cubierta a cuatro aguas. En la fachada figura una placa de bronce realizada por el escultor roncalés, Fructuoso Orduna, y dedicada al tenor por la villa de Roncal. 

Horarios: 

- Hasta el 30 de septiembre: de martes a sábado de 11:30h a 13:30h y de 17:00h a 19:00h. Domingos de 11:30h a 13:30h

- A partir del 1 de octubre: sábados: de 11:00h a 14:00h y de 16:00h a 18:00h y domingos de 11:00h a 14:00h

Precios: 

- Adultos: 3€.

- Jubilados: 1€.

- Jóvenes entre 12 y 18 años: 1€.

- Niños menores de 12 años acompañados: gratis

En la planta baja se enmarca al cantante en su época a través de unos paneles que trazan un paralelo entre su vida y los acontecimientos más destacados ocurridos en España y en el extranjero. La vida de Gayarre se muestra cronológicamente por medio de documentos, fotografías, condecoraciones, nombramientos, libretos, partituras y regalos, todo ello situado en cuatro grandes vitrinas. En esta misma planta, se puede contemplar una serie de objetos singulares como una mesa de billar, una bicicleta o una calesa que el tenor adquirió en sus viajes. 

En la primera planta se pueden ver trajes y complementos (calzado, guantes, espadas o postizos) que el cantante utilizaba en sus actuaciones, así como obsequios que recibió a lo largo de su carrera. En una vitrina corrida se exponen cartas a familiares, fotografías, prensa y otros documentos del amplio fondo que posee la fundación que lleva su nombre. Entre la correspondencia destaca, sobre todo, una carta en euskera roncalés (erronkariko uskara) que Gayarre escribió en 1884 a su tía Juana. Un documento de gran valor porque el tenor perteneció a la última generación que aprendió el vascuence en Roncal antes de que la transmisión familiar se interrumpiese en la segunda mitad del siglo XIX.  

En la segunda planta se conserva el dormitorio del cantante, con el retrato de su padre y una lámina de la catedral de Milán, y una sala con el piano y otros objetos que le pertenecieron. En esta planta se exhibe también su laringe, que fue extirpada con permiso de la familia a las pocas horas de su muerte para su posterior estudio. Distribuidos por toda la casa se pueden encontrar retratos de Gayarre y sus familiares.