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Orgullo y satisfacción

según un viejo proverbio chino, el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo. De ahí deviene el concepto del efecto mariposa, encuadrado en la teoría del caos, que reformula el proverbio dándole un plus de espectacularidad, al proponer que el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un terremoto al otro lado del mundo. El lunes pude comprobar empíricamente tal teoría: un señor se quitó el sombrero en Madrid y mi tío y yo discutimos en Pamplona. En realidad no era ni un señor cualquiera -aunque debería serlo-, ni un sombrero cualquiera. Se trataba de Juan Carlos Borbón y lo que se quitó fue la corona. Al hilo de la abdicación, mi tío y yo -amén de compartir nuestro regocijo al ver a multitudes tomando plazas en contra de la monarquía borbónica- discutimos -someramente- en torno a la dificultad y conveniencia de formular conjuntamente aspiraciones republicanas y abertzales. Al final, se ha impuesto la concordia, y partidarios de la tercera república española y de la primera vasca saldrán hoy juntos a las calles de Pamplona, para protestar contra la monarquía y reivindicar el derecho a decidir. Apoyan la convocatoria, entre otras organizaciones, EH Bildu, Geroa Bai e Izquierda Ezkerra. ELA, LAB y CCOO. Mi tío, José Ignacio Lacasta, acaba de publicar un recomendable libro: Vuelta del Castillo. Memoria histórica y familiar. En él juega un papel importante la figura de los seis concejales pamploneses fusilados tras el sanguinario alzamiento de 1936. Hay algo de reparación para con ellos en esa convocatoria plural contra la monarquía. Más todavía en el hecho de que el de Pamplona haya sido el primer Ayuntamiento en exigir un referéndum sobre la monarquía. Aunque en Twitter he leído una reflexión -perdón: no recuerdo de quién- que pone en solfa lo de la consulta: no cabe un referéndum sobre la monarquía, como no cabe un referéndum sobre la esclavitud, ya que todas las personas somos iguales, y punto. Da que pensar. Al grano: me gusta ver colaborar en una cuestión como esta a las organizaciones que más duramente sufrieron la represión franquista -o a sus herederas-. Como diría aquel, me llena de orgullo y satisfacción.