Mentes mucho más preclaras, informadas y menos echadas para adelante que la mía ya veían que UPN no iba a reeditar Navarra Suma para así quedar libre de ataduras con el PP y poder, llegado el caso, pactar con el PSOE si desde Ferraz se vuelve a las andadas de hace unos años, imponiendo al Paseo de Sarasate tragar un pacto que aquí en casa no, dicen, quieren ni oler. UPN se lo juega todo a esa baza, cuando el mendas hace unos días, ya digo que en mi ignorancia sumada al envalentonamiento que esta suele provocar, afirmaba que me extrañaría que UPN y PPN no se entendiesen para así lograr un mejor resultado. Meeec. Error. UPN va a ir solo. Lo cual deja solos también, se supone, a las otras dos formaciones: PPN y Ciudadanos Navarra. El PPN, salvo sorpresa, obtendrá representación, a pesar de que en 2015 se quedó cerca de bajar del 3% que da derecho a parlamentarios –logró el 3,93%–. Navarra Suma le vino de perlas en 2019 porque igual no pasaba del 3% y ahora todo indica que sí lo hará. Al revés le pasa a Ciudadanos. Se quedó a las puertas en 2015 yendo en solitario con el 2,96%, se unió a Navarra Suma en su mejor momento en 2019, pero ahora parece que poco menos que un milagro si se presentan solos les daría el anhelado 3% para tener representación en la cámara, con el partido convertido casi en residual a nivel nacional y local. Por si acaso, su líder, Carlos Pérez Nievas, que llevaba meses abogando por reeditar fórmula, ya ha criticado duramente a Javier Esparza tanto por las formas de la ruptura como por el fondo. Y, en este magma, no olvidemos que aunque hasta ahora no han sido gran cosa a nivel local ahí tendríamos a la cuarta pata, un VOX Navarra que en 2019 se quedó en el 1,31% pero que si logra articular una plantilla cuando menos creíble vete a saber si no sube de ahí hasta algo más del 3%. Mucha división y el PSN de nuevo con todos los ojos puestos encima.
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