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Mesa de Redacción

Joseba Santamaria

Camino abierto para la investidura de Sánchez

Camino abierto para la investidura de SánchezEuropa Press

El intento de investidura de Feijóo era fallido antes de que Felipe de Borbón le hiciera el favor de poder montar este periplo sin destino alguno. La cara de aburrido que exhibe solo lo corrobora. Queda por comprobar si la investidura de Sánchez puede llegar a buen puerto. Es una negociación compleja a varias bandas, pero la comparecencia del martes del ex president Puigdemont en el Parlamento Europeo abre la puerta al que a priori parece el camino más difícil. Puigdemont puso sobre la mesa las propuestas de base para negociar su apoyo a Sánchez y ninguna de ellas es, al menos de partida, imposible de abordar y de acordar. La amnistía es posible, incluso antes de la investidura como plantea Puigdemont. No es la primera amnistía que se aplica de forma colectiva en el Estado español.

Al margen de la amnistía de 1977 que liberó a los presos políticos por su participación en la lucha contra la dictadura de Franco, pero sobre todo extendió el manto de la impunidad absoluta a los responsables del aparato de represión franquista judicial, militar, policial, funcionarial y político, que se mantuvieron copando el control de todas las estructuras principales del Estado, y permitió la continuidad en las mismas manos del sistema económico, empresarial y financiero español. Una impunidad y legitimación que ha impedido investigar los crímenes del franquismo y ha hecho que hoy, 46 años después, decenas de miles de asesinados por el golpe militar franquista sigan desaparecidos.

Por no comentar cómo se gestó el final de ETA (p-m) en otra especie de amnistía encubierta, hubo otras amnistías posteriores, estas de ámbito fiscal. Dos con González en 1984 y 1991 y otra más con Rajoy en 2012. Esta benefició a más de 31.000 personas y empresas que pudieron regularizar miles de millones no declarados a Hacienda y librarse de las consecuencias penales de sus delitos tributarios. Entre esos miles –se conoce la identidad de muy pocos–, la flor y nota de los implicados en los casos de corrupción del PP. De paso, también permitió blanquear miles de millones de dinero negro de dudosa procedencia delictiva.

Por no hablar de la interminable lista de indultos que tanto los gobiernos del PSOE como los del PP han hecho cada año y donde se incluyen todo tipo de delitos, pero también los de terrorismo de Estado, el GAL, la guerra sucia, la violencia parapolicial, torturas y malos tratos policiales, etcétera. Las espaldas de la Constitución de 1978 son amplias para según qué cuestiones. En todo caso, la puerta abierta al diálogo y la negociación con Junts no es un punto final. Acerca más la investidura de Sánchez, pero sin olvidar que Junts es una pata de esa mesa plurinacional y progresista. PNV, EH Bildu, ERC y BNG son igualmente patas necesarias para que se sostenga. Y en ese contexto, el modelo territorial y la vertebración plurinacional del Estado será otro diálogo que la política real, honesta y democrática tendrá que afrontar.

Es también difícil, pero como la amnistía, tampoco imposible. Y es evidente que solucionar democráticamente el conflicto en Catalunya y adecuar el modelo de Estado a este siglo XXI sería un paso histórico que fortalecería la democracia y la cohesión social y territorial ante los intentos contantes de la derecha y la ultraderecha y de los poderes fácticos del Estado oscuro de encorsetarla y devaluarla.