Se trataría más de coexistencia que de convivencia. Convivir exige armonía. Coexistir es coincidir con otras personas en el tiempo y en el espacio. El alcalde Asiron festejaba en el programa de Fiestas el 2.100 cumpleaños de la fundación romana de Pompelo: Pompelo/Pamplona-Iruñea, 2.100 años de convivencia. Hipérbole. Benevolente exageración. Recorrido bimilenario “no exento de dificultades, desencuentros y no pocos enfrentamientos”, reconoce el historiador Asiron.

Se lo hice notar en un encuentro casual allá por mayo y replicó con la opción de titular “2.100 años dándonos de hostias”. Quizá también estuviera acorde con la realidad histórica. Asentada sobre un campamento de vascones en la zona de la Catedral. Destruida en varias ocasiones al final del periodo romano, reconstruida otras tantas veces. Entró en la Edad Media con el nombre romance de Pamplona y el vasco de Iruña. Reino de Pamplona y, a partir de 824, capital del Estado de Navarra. En torno al siglo XII, florecen dos “burgos”: San Cernin y la Población de San Nicolás, en malas relaciones con el núcleo vasco-romano. La Guerra de los Burgos (1276) dejó arrasada la Navarrería.

A principios del siglo XV, el Rey Carlos III el Noble emitió el Privilegio de la Unión (8 septiembre 1423) y unificó los tres burgos en un único Ayuntamiento, con alcalde, escudo y normativa única. Casa Consistorial con leyenda: “Las puertas están abiertas, pero sobre todo el corazón”. Este año se cumplirá el 600 aniversario de la muerte del monarca. Las guerras civiles entre agramonteses y beamonteses, la invasión castellana, la defensa de los embates franceses, la guerra civil española y episodios violentos más recientes alteraron también las pretensiones de estabilidad social. El alcalde Asiron define la Pamplona actual como una ciudad “diversa e inclusiva”. Los actos conmemorativos concluirán en la primavera de 2026 con un Simposio científico sobre estos 2.100 años de historia. ¿De convivencia?