El histórico bar Lanbroa, situado en la calle Descalzos del Casco Viejo de Pamplona, ha reabierto hoy sus puertas con nuevos responsables al frente. El local inicia una etapa de la mano de Ismael Usón, Iñaki Apesteguia y Xabier Villanueva, tres de los socios del reconocido bar La Bankada , junto con un cuarto socio, Koldo, que será quien asuma la gestión culinaria del establecimiento. El Lanbroa “de siempre,” pero con la esencia y cercanía de sus nuevos propietarios, ya ha abierto sus puertas en el corazón del Casco Viejo de Pamplona.
La oportunidad de hacerse cargo del Lanbroa surgió a finales del pasado verano, tras el cierre del anterior equipo propietario después de San Fermín. “Nos enteramos de que no iba a tener continuidad a finales de agosto y saltaron las alarmas”, explica Ismael. A partir de ese momento, los socios comenzaron a valorar la operación con cautela, conscientes del peso histórico del local y del reto que suponía asumir la gestión de un bar tan emblemático del Casco Viejo.
Tras varias semanas de reflexión, decidieron finalmente dar el paso. El vínculo emocional con el Lanbroa, al que todos habían acudido como clientes durante años, y su localización, algo más apartada del eje más transitado de Mercaderes, Estafeta o la Navarrería, fueron factores decisivos en la toma de esa decisión. “Es un bar al que siempre le hemos tenido mucho cariño”, subraya Ismael.
Los nuevos responsables llegan con la experiencia acumulada tras seis años al frente de La Bankada, que abrió en abril de 2019 y que se ha convertido en uno de los bares con más fama y afluencia de Pamplona.
“Buscábamos un sitio donde la gente pudiera pedir varias cosas para compartir, como hacemos cuando salimos a comer nosotros”, explica Ismael. Esa misma filosofía se traslada ahora al Lanbroa: trato cercano, cocina informal y ambiente social. “No ponemos mantel ni protocolos raros. Queremos que la gente se sienta como en casa”, añade.
“Nuestra idea es que la gente venga a disfrutar. Que entren con 20 euros y se vayan sin ellos, pero con la sensación de haberlo pasado bien”, resume Ismael sobre un concepto de hostelería basado tanto en el producto como en la experiencia. El contacto directo con el cliente, la cercanía y un trato más humano frente al protocolo tradicional del restaurante son algunas de las señas de identidad que definirán esta nueva etapa.
En el ámbito gastronómico, el Lanbroa mantendrá, como asegura Iñaki, algunas de sus referencias clásicas, como las tostadas, “que siempre han sido parte de la identidad del bar”, aunque con una carta más reducida. Al tratarse de un local más pequeño, se apostará por raciones de menor tamaño para dar más juego al cliente. “Hemos reducido las raciones para que puedas probar más cosas”, explica Iñaki.
La nueva carta incluirá también guiños a la cocina internacional y sabores ya reconocibles de La Bankada. Entre las novedades destacan las alitas bautizadas como 'Viva México, cabrones', que prometen un punto picante, y los 'Tacones lejanos', una reinterpretación de las tortillitas de camarón con guacamole. “Queremos hacer algo diferente, que no sea un cortapega de un bar al otro”, apuntan.
“Queremos hacer algo diferente, que no sea un cortapega de un bar al otro”
“Nuestra esencia es hacer cosas sencillas con producto humilde, pero con un toque de cocina para que sorprenda”, explica Xabi, cocinero de La Bankada. El navarro añade, además, que “parte de las raciones más reconocidas de La Bankada se incorporarán también aquí, aunque adaptadas al nuevo espacio”.
Además, en cuanto al local, los nuevos gestores han optado por mantener prácticamente intacta la reforma realizada en 2020 por el anterior propietario, que se jubiló tras dejar completamente actualizado el establecimiento.
“Solo hemos tocado cosas pequeñas, como estanterías o pequeños detalles”, explica Ismael. El nombre histórico del bar se mantiene sin cambios. “El Lanbroa es una institución, no lo podíamos cambiar”, apunta Ismael.
El bar ha pasado por distintas etapas y propietarios en los últimos años, algo que los nuevos gestores saben bien. “Conocemos a casi todos los que han pasado por aquí, son compañeros de profesión”, señala Ismael. Ahora, el objetivo es dar estabilidad a un local con mucha historia.
“Queremos que esta sea una etapa larga”, recalcan. De esta forma, con esta reapertura, los socios de La Bankada amplían su presencia en el corazón de Pamplona sin renunciar a su esencia. “Buen producto, buen trato y cosas que no puedas encontrar en otros bares”, concluye Ismael, será la esencia que podrán deleitar los comensales de martes a sábado en el local del Casco Viejo.