La programación del MUN está muy abierta a la danza, su temporada Museo en danza es ya un referente en nuevas coreografías. Concretamente, este año, la cosecha ha sido excelente, con la irrupción de las nuevas tecnologías. Y de remate: la Gala de Navidad, donde, como siempre, el “gran repertorio” ha estado muy bien representado, junto al baile español y un magnífico neoclasicismo con pasos muy originales y de corte moderno. E. Sagüés y N. Nazargozhayev, ( les recordamos del pasado año), abren lo clásico con la Sylphide, un paso a dos en el que hay más protagonismo individual que en pareja.
Gala de danza. Nexus Company
Álvaro Madrigal, Shani Peretz, Matías López, Débora Martínez, Eukene Sagüés, Meirambek Nazargozhayev, Sergio Masero, Emily Carrico, Daniel Ramos. Programa: Capricho Español: Cor. Marínez-López/Música Rimsky Korsakov. La Sylphide, Bournonville/Severin. Cantata, Bigonzetti/Assurd. Contracuerpo, Ramos/Yusta-Pérez. Satanella, Petipa/Pugni. Bodas de Sangre, Sagüés/Falla. Dualia, Rojas-Rodríguez/José Niento. Teneo Integrum, Masero/Tchaikovsky-Schubert. Carmen, Inger/Bizet. Petenera. Ramos/Durán-Guadiana-Debel.
Museo Universidad de Navarra. 27 de diciembre de 2025. Lleno.
La coreografía de Bournonville, tan ceñida a ese estilo, está muy bien desarrollada por el bailarín, con precisos múltiples giros y el punto de hieratismo de la figura. Sagüés luce luminosa y con excelentes puntas. Pero donde bordan su paso a dos es en el “Amor brujo”, con una coreografía muy rica y lograda de la propia Eukene, con una narración amatoria de los dos cuerpos francamente emocionante. Su fraseo ligado está, sencillamente, a la altura de la música de Falla, la llenan, no hay mejor elogio. S, Masero y E. Carrico adaptan una coreografía de Petipa (Satanella), sin rebajar su exigencia.
Es un paso a dos que cumple con todos los cánones: encaje estético en lo físico, riesgo en elevaciones y puntas (inmóvil en una punta), vuelo de la bailarina en el aire, fortaleza y seguridad del bailarín, confianza entre ambos, grandeza heroica del estilo; en definitiva, belleza clásicos. En “Teneo Integrum”, una coreografía propia, son inundados por la música de Thaikovsky y Schubert; y, viceversa, consiguiendo con un fraseo tenido, largo y fundido a los “enlever”, amalgamar la magistral música y sus evoluciones.
Su desarrollo es elegante siempre; sus variaciones individuales, grandiosas. D. Martínez y M. López se adueñan del ambiente español: fuerza rítmica de taconeo y castañuelas. López abre el capricho de Rimsky K. por chicuelinas, su baile es muy racial, con un taconeo contundente. Débora baila con alegría, más natural; ambos se lucen con las castañuelas y zapateado. En “Dualia”, las evoluciones de la pareja se insertan en una música no tan cuadrada con el zapateado, más volátil, así que cobra especial protagonismo el magnífico movimiento de la bata de cola de la bailaora.
El bailaor insiste en el taconeo y en el plante flamenco de su figura. Daniel Ramos, en un solo potente y visceral, hace cierta deconstrucción de la bata de cola; tanto en “Contrapunto”, como en “Petenera” luce esa ambigüedad entre la fortaleza varonil y la sensibilidad femenina. Su taconeo es de un virtuosismo casi violento, su manejo del mantón, espectacular. La pareja Madrigal, Peretz, fue un descubrimiento. Tanto en “Cantata” como en “Carmen”, sus pasos a dos son de una compenetración perfecta; absolutamente necesaria para abordar unas coreografías arriesgadas, de pasos modernos y novedosos dentro del aura neoclásica.
Hay espectaculares “emporter”, ímpetu y arrojo en la recepción a la bailarina por su partenaire, medida y acotamiento del espacio, milimétricos; siempre con un fraseo completado, muy hermoso. La coreografía de Carmen (afortunadamente, por repetida, liberada de la habanera), magistral.
Definitivamente, esta gala del Mun se ha convertido en un clásico de Navidad. El público aplaudió a rabiar. Y es que está muy bien pergeñada por Nexus Company: fluida, que va a las esencias de diversos estilos, y fundamental para crear afición al ballet. Feliz y armonioso 2026.