“Una transformación radical física y de contenido”, con un resultado “bueno, bonito y barato”. Es el objetivo de un concurso internacional de arquitectura –otro– para la resignificación del Monumento a los Caídos en un Memorial para la recuperación de la memoria democrática y la denuncia del fascismo. Así sintetiza el veterano concejal abertzale y “alcalde” del urbanismo pamplonés, Joxe Abaurrea, el siguiente paso en este dilatado, indeciso y cobarde procedimiento de resolver el futuro de un mausoleo erigido después de la Guerra Civil en honor de los combatientes navarros del bando franquista muertos en la contienda.
El proceso último surge del acuerdo firmado (20-11-2024) por EH Bildu. PSN y Geroa Bai. El concurso busca una “desactivación simbólica a través de valores democráticos desde la perspectiva de la arquitectura”, con afectación complementaria al entorno aledaño. Pamplona, una “ciudad con memoria”: el Museo Memorial (los Caídos) y el Instituto de la Memoria (palacio Marqués de Rozalejo). Pondrá en práctica los principios de la Carta Internacional de Museos Memoriales del Comité Internacional de Museos Memoriales y Derechos Humanos. Considera Abaurrea que el Museo Memorial “puede ser muy trascendente” para elevar el nivel arquitectónico de Pamplona, ciudad “sin elementos de calidad arquitectónica muy impactantes”.
El Museo de los Sanfermines, nuestra principal seña de notoriedad, se compacta en un recinto de 90 m2 en el antiguo cuerpo de guardia del portal de Rochapea: un centro de experiencias “con sonidos, enclaves e imágenes para generar una inmersión total en las fiestas”. Como antecedentes, un concurso, dos ubicaciones, dos proyectos: edificio puente sobre el Arga (2001) y castillo contemporáneo junto a la plaza de Toros (2009), donde finalmente irá el Centro de Interpretación de la Pelota Vasca, también concurso de ideas mediante (Inversión:7,5 millones de euros). Ciudad con memoria y con pelotas. Y despilfarro.