Si pudiera elegir los titulares de mañana, empezaría por uno tan simple como necesario: que la guerra en Ucrania ha terminado y que los palestinos pueden volver a su tierra con dignidad y seguridad. Que el mundo deja de normalizar el dolor y vuelve a colocar la vida en el centro. Mientras tanto, seguimos mirando fuera. En Estados Unidos, Donald Trump es visto por muchos americanos más como un fantoche que como un líder capaz de ofrecer certezas, mientras el ruido político lo invade todo.

Europa, en cambio, empieza a ponerse las pilas, a entender que no puede vivir siempre a la sombra de otros y que debe asumir responsabilidades propias. Llevaría a portada que las infraestructuras ferroviarias son seguras de verdad. Que se depuran responsabilidades cuando alguien desde su cargo ha buscado su propio beneficio y que la corrupción no queda impune.

En casa, en Navarra, publicar que las cosas esenciales funcionan mejor. Que la atención sanitaria responde mejor, que logramos mantener el empleo porque hay emprendimiento y economía de la sana, que cuidamos la naturaleza, no como un eslogan. Y recoger a través de reportajes y entrevistas que nos respetamos como sociedad plural, que miramos a la cara a quienes vienen de fuera y que hay vivienda asequible para la gente que quiere construir aquí su vida.

Que las fotos hablasen a través de historias del valor de nuestras raíces y nuestra cultura sin miedo ni complejos, como parte de lo que somos. No vengo a hacer ninguna revolución. Para construir una sociedad mejor, más justa y más robusta, necesito escuchar más que correr, abrir la mente y no perder el contacto con la calle. Y tener siempre claro que frente a las fake news no hay atajos: solo buen periodismo y mucha valentía. No estoy sola. Tengo el mejor equipo a mi lado. Esta mañana un amigo (para eso están) me decía: “el periódico va a estar en buenas manos”. Yo le respondía lo único posible: en muchas buenas manos. Gracias por la oportunidad.