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A la contra

Jorge Nagore

'Yoismo'

Vinicius protesta durante el partido en El Sadar.Javier Bergasa

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Tras 45 años de observación, siempre he llegado a la conclusión de que no sé si es mejor ganarle al Madrid o perder. Si pierdes, a no ser que te hayan tangado a ojos vista –recordemos los dos penaltis a Juanfran, pero brilla más el árbitro hormiguita que te va erosionando– te comes el sapo uno o dos días y ya. Pero, amigo, si ganas, si ganas corres el riesgo de que los días siguientes sean un infierno de lamentos, surrealismos, quejas, crisis y conspiraciones.

El resumen evidente a nivel arbitral del partido del sábado es que sin VAR el partido habría acabado 0-1, con dos acciones medio polémicas –la polémica que podamos montar en nuestra grada y en los medios de aquí es sofocada en los de allá en 5 minutos– y pare usted de contar. Gracias a que hay VAR, al Madrid le pitaron un penalti que era penalti, aunque sea un penaltito -a nosotros nos los pitan- y lo metimos y revocaron un gol mal anulado.

Ahora andan reclamando algunos próceres del madridismo mediático que el Madrid impugne el choque por un asunto de que si el reglamento dice que si pones el balón en juego tras una decisión luego no puedes volver a parar para revisar el VAR –hablan del 2-1–. Vamos a ver: ¿con 700 millones y pico de presupuesto, casi 20 veces el rival, que en fases os bailó, van a ser capaces de leer la letra minúscula del reglamento para anular un gol a todas luces legal? ¿Lo del señorío en qué década se perdió, en la de los 50? Eso por no hablar de que Courtois, el meta blanco, dice que fue Budimir el que “metió su pie debajo del mío”.

Vamos, le pidió permiso para meter el pie y que Courtois le pisara y pitaran penalti. Están tan sumamente acostumbrados a que todo lo dudoso caiga de su lado o ni se mire que cuando no es así se indignan y se pegan 72 horas mínimo de turra. Y ni una palabra del rival, claro, que les ganó en buena lid. Yo, yo, yo, yo y yo. Y luego les extraña lo de Vinicius.