Fue llegar a Madrid y tropezarse con una melonada de la IDA tan grotesca que suena a bulo o fake. Por lo visto, Madrid va a celebrar el 4 de julio en honor a la independencia de los Estados Unidos por todo lo alto: fuegos artificiales, barbacoas en las terrazas y un desfile de marines por la Gran Vía, pero como no hay marines en Madrid y ese día coincide con el Orgullo Gay, se entrena a los gays como marines y que desfilen “y todos contentos”.

Como digo, no sé si se trata de un bulo o si hay fuente fiable de ese despropósito ofensivo. Por mucho que en la independencia norteamericana hubiese intervenido de manera decisiva el español de Málaga Bernardo de Gálvez, es posible que la Comunidad de Madrid tenga asuntos más serios y perentorios que celebrar el día de la independencia norteamericana.

Sin ir más lejos, la capital padece un problema grave de acceso a una vivienda digna. Ya se han documentado alquileres de sótanos para vivir en condiciones insalubres. En este mismo periódico se ha publicado hace nada un completo reportaje.

Frente a eso se publicita un ático de 1000 metros cuadrados, por completo inaccesible para el común. Las acampadas y el chabolismo proliferan en las afueras y bajo los puentes. Esos asentamientos no tienen, por el momento, terrazas, aunque a las puertas del fantástico parque del Capricho haya cervecitas con vistas a una populosa acampada. Turismo de la pobreza: ir a ver como sobreviven los pobres, canallesco pero real y que no falten los selfis incluso.