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A la contra

Jorge Nagore

‘Pretty people’

‘Pretty people’Ricardo Rubio

Hay una cancioncilla de Bob Dylan llamada Like a Rollin’ Stone entre cuyas muchas estrofas brilla ésta: toda la gente bonita bebiendo y creyendo que lo tienen todo hecho. Me vino a la memoria mientras veía la cosa esta que ha montado en sus conciertos el tal Bad Bunny, el que canta que parece que se ha metido dos polvorones en la boca, un atrezzo al que llaman La Casita y en la que pululan fundamentalmente famosos y famosas y luego toda clase de mujeres como elementos decorativos.

La escena, ver a Marta Ortega, la heredera de Inditex, bailando allá, o a este o aquel otro –hace unos meses estuvieron ahí dentro Bardem y Penélope Cruz– es de las cosas más grotescas que te puedes encontrar y mira que hemos visto cosas grotescas en el siglo XXI.

El otro día decía uno en redes que esta gente que critica la estética del Bad Bunny son herederos directos de los que criticaron los pelos de los Beatles en los 60 y quizá tenga razón. También se dice que quien asegura que la música de Bunny es una mierda sin calidad y unas letras lamentables son simples nostálgicos de cuando eran jóvenes y creían que su música preferida era mejor.

A ver: si lo mejor que hay en la música actual y en el espectáculo actual es este Bad Bunny por el que al parecer pierde el culo la progresía guay –con lo elitista y machista que son sus letras y no te digo ya La Casita y los precios de las entradas y todo el conjunto de la historia– yo soy heredero de los que criticaban el pelo de los Beatles y de los que aseguran que cualquier tiempo pasado fue mejor, al menos en este caso.

Este sujeto no le aguanta un round a ni uno solo de los 100 solistas destacados de la historia ni de las 100 bandas. A ni uno. Es puro y duro marketing y el mundo tarumba en el que vivimos y nada más. Cuatro letras para mover el culo y para pasar un rato, que es muy respetable pero que, vamos, de esto ha habido toda la vida.