Da gusto cuando la autoridad recoge el sentir popular. Estamos demasiado acostumbrados a que nos hagan entre poco y nada caso y es insólito que una Administración diga “sí, tienen ustedes razón y vamos a darles lo que nos piden”. Algo así ha ocurrido en el Ayuntamiento de Pamplona tras anunciar que instalará el primer ascensor urbano integrado en la trama histórica del Casco Viejo para salvar la escalera de 25 peldaños desde Calderería hasta la Plaza de Compañía. Porque en este último punto se encuentra el Centro de Salud y son muchas las personas mayores y con movilidad reducida que se las ven y se las desean para llegar al médico.
Seis años de reivindicaciones ha costado conseguir la promesa de un elevador que elimine las barreras arquitectónicas y, por ello, el vecindario de este barrio que en pocos meses será más habitable se siente contento. Por si acaso estuviéramos en época de altruismo municipal, cuelo aquí mi demanda, seguro que compartida por muchos. ¿Para cuándo una solución digna a esa escalera –por llamarla de alguna manera- que une un lateral de la Plaza Consistorial con la de Los Burgos? Subir o bajar por ella exige una zancada de campeón olímpico de salto de longitud y, además, no hay manera de llegar a esta plazuela sin sortear escalones. Aquí hay un reto.