Creo que las asociaciones memorialistas han perdido una oportunidad para que sus aportaciones acerca del futuro de Los Caídos encontraran una mayor repercusión. Algunos de sus planteamientos, como el de la piscina de surf, reunían todas las condiciones para convertirse en un meme, y solo sirven para opacar el fondo del asunto: el razonable derribo de un símbolo del franquismo cuya resignificación, por muy meritorias que sean las propuestas arquitectónicas presentadas, que lo son, resulta muy complicada.
Descartar la demolición, como ha hecho la mayoría municipal, supone también una oportunidad perdida para la ciudad. La de actuar con ambición y descorchar definitivamente, haciendo desaparecer todo el conjunto arquitectónico, una de las principales avenidas de la ciudad. Con ello se habilitaría un espacio amplio que, más allá de los costes asociados, seguramente altísimos, permitiría atender una de las opciones más sensatas planteadas por las asociaciones: construir vivienda social.
Ya puestos a pedir, o a soñar, por qué no innovar, y apostar de una vez por bloques mixtos, que combinen vivienda libre y protegida. Que una cosa es hablar de mezcla social y otra ponerla en práctica.