Estimados Joan Laporta y Florentino Pérez: a la vista de que ya les hemos demostrado científica y deportivamente –con jugadores como Abde o Víctor– que a Osasuna le das niños-promesas y los convierte en hombres-futbolistas de relumbrón, que luego se pueden vender por un pastizal, el modelo de negocio está claro: hay que darnos más. Osasuna les garantiza minutos de juego (estamos como para dejarlos en el banquillo); un vestuario familiar y sanote; un refugio contra las adictivas noches de las grandes ciudades; y una afición que se vuelve incondicional a nada que vea esfuerzo y coraje. Educación integral, como en los mejores centros de enseñanza. Barricas rojillas para meter vino joven y sacar estupendo crianza. Por supuesto sabemos, como club modesto, que joyas así estarán por aquí de paso, pero el tiempo que están hacen su papel, suman puntos y dejan dinero. Qué más se puede pedir.
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