Ha causado cierto revuelo la portada de El País Semanal que llevaba por título un interrogante: “¿Lucharías por tu país?”. La foto era de militares uniformados de azulón y el primer plano para un milico con la punta del fusil en el inferior de la imagen. El titular alimentaba la hipótesis de una vuelta de la mili; pregunta vidriosa, por la oportunidad y el fondo del debate, pero también por su polisiemia. En un Estado plurinacional con pasado guerracivilista, no suena igual luchar por España que por Euskal Herria o por Catalunya. El propio verbo escogido es polivalente. ¿Lucha por su país el personal sanitario o el de los servicios sociales? ¿Y los currelas construyendo obra pública? Así formulada, la portada del semanario remitía en última instancia a una lucha armada, de para bellum rojigualdo; de si llegado el caso mataríamos ‘por España’. Para eso se suponía que entrenaba la mili.

Esta pregunta, así formulada, resulta polisémica, pero nos plantea de fondo si llegado el caso mataríamos ‘por España’. Para eso entrenaba la mili

BARBARIE

Hablando de otros luchadores, los milmillonarios del sector de la energía del G-7 han ganado 301 millones de dólares diarios desde el inicio de la guerra de Irán, según Oxfam. La tajada, el dinero bárbaro ligado al lado oscuro. Lo recuerda el politólogo Alán Barroso en Civilización o barbarie (Ediciones B). Hay bárbaros camuflados con marketing, traje de marca, cotización en bolsa y cuenta en Islas Caimán.

EFECTO LLAMADA

“Vivimos en un mundo rodeado de palabras vacías que no significan nada”, dijo John Berger a Juan Cruz. El franquismo tuvo el cuajo de presumir de libertad y democracia (’orgánica’) con ayuda estadounidense. Ahora EEUU vuelve a exhibir sus genitales en plan porno. La Estrategia de Seguridad Nacional yanqui, por ejemplo, proclama que EEUU salvó al mundo en 2025 y que “la Unión Europea y otros organismos transnacionales socavan la libertad”.

¿Qué hacer ante esta situación que ya no parece un paréntesis? Trump es un efecto llamada que se palpa en América Latina y en Europa en un ambiente cada vez más obsceno. Y por eso tanta fatuidad, tanto chulo, y tanto tonto de solemnidad alrededor, mientras va brotando un mal entendido ‘espíritu de combate’ parasitario, regado con un auge de los recitales de sangre como semiótica de esta época. El nuevo boom del boxeo sumado al de los toros no se puede desligar de este brutalismo creciente que a tantos encandila. Libertad para desfigurar al contrario, sea toro sea humano; espectáculos de castigo que parecían declinantes y que vuelven con fuerza como algo muy macho y muy nuestro. Otro asunto incómodo, y más ahora, que se acercan los Sanfermines.

CAÍDOS

Un año después del estallido del caso Cerdán, el Gobierno español llega a julio pidiendo la hora, esta vez con el trauma de Zapatero. Otra caída en desgracia. De Urdangarin a Juan Carlos, de Urralburu a Pujol, y de este a Zapatero, por ejemplo. Hundimientos perturbadores por lo que significan y porque muestran que a menudo no nos enteramos de la misa a la media. Presupuestos mediante, la sensación sigue siendo de fin de etapa. No así en Navarra, donde el Gobierno de coalición es un matrimonio consolidado, pero sin la magia de sus inicios. Es un mal síntoma que la visita de Alli al Parlamento hace dos semanas sonase casi a soplo de aire fresco. Alli sigue brillando porque lo vale, pero también porque la política en general está muy mate. Falta fondo de armario y prendas de nueva temporada.