El sueño del CD Pamplona se ha esfumado de la manera más dolorosa. El conjunto navarro no ha podido pasar del empate (1-1) ante su afición en las instalaciones de Beitikuntzea (Lizasoain) en el partido más importante de sus 52 años de historia, un resultado insuficiente tras el valor del gol visitante que le deja a las puertas del ansiado ascenso a Segunda RFEF en su debut en una fase nacional.
El encuentro se puso cuesta arriba muy pronto con el gol inicial del Real Murcia Imperial, obligando a los pupilos de Miguel Ángel Sierra a remar a contracorriente durante toda la tarde ante una grada totalmente volcada. A pesar del tremendo mazazo, el Pamplona no se rindió y tiró de casta para lograr el gol del empate desde el punto de penalti, desatando la locura entre los aficionados que abarrotaban el campo.
Por desgracia, el pitido final certificó un empate con un sabor sumamente amargo que premia la efectividad murciana. Los jugadores verdes se derrumbaron sobre el césped exhaustos tras haber firmado una campaña histórica a la que solo le faltó la guinda final.
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