La pregunta estrella lleva ya un tiempo circulando, seguro que la reconocen: ¿Y dónde vas/váis? ¿A que sí? Se la habrán formulado y se la formularán hasta bien entrado agosto y a partir de septiembre variará el tiempo verbal ¿Dónde has/habéis ido? para ir desinflándose y desaparecer en espera del próximo puente o periodo vacacional, donde volverá a colonizar conversaciones. La pregunta, que tiene el ciclo propio de un ser vivo, cuenta en muchos casos con la ayuda de las redes, que dan cumplida cuenta de los destinos.

La RAE define vacaciones como el descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. Hago un paréntesis. La RAE, que no es precisamente una punta de lanza, es bastante fiable reflejando situaciones consolidadas y no prevé vacaciones para quienes emplean su tiempo en trabajos por los que no cobran. En España, son en torno a seis millones las personas que trabajan gratis, sin seguridad social, ni horarios, ni derechos laborales, por lo tanto, sin vacaciones. La mayoría son mujeres que se ocupan de familiares dependientes. Cierro el paréntesis. Lógicamente, la RAE no contempla vacaciones para la población jubilada

Volviendo al principio, de la definición de vacación a suponer que todo descanso temporal supone un desplazamiento hacia lugares calificados como polos de la felicidad, de la socialización estimulante y el hermanamiento transcultural mientras sopla una agradable brisilla, pues oye, hay un trecho. Y como en ese espacio caben situaciones de lo más variadas, una tasa de pobreza laboral del 12 %, por ejemplo, pues ahí nos retratamos.

Yo no sé a ustedes, pero a mí, cuando me hacen la pregunta, me dan ganas de salir por peteneras. Intuyo obligatoriedad, escalas, clasificación. También sé que la pregunta se hace de forma automática en muchos casos. Pero me pasa.