Los niños son grandes observadores. Recuerdo en las vacaciones de mi infancia viajar por la autopista sin aire acondicionado y fijarme en coches cargados hasta los topes, con los amortiguadores traseros hundidos, trabajando casi al límite, como si llevaran media casa a cuestas. Esa imagen me vuelve ahora como metáfora del derechismo pesado que circula por la sociedad. Un tráfico imprudente desde hace una década, que lejos de aminorar, acumula rutas y kilometraje. A la derecha rodante le pierde la rabia. Su radicalismo se parece a las olas estivales de calor, que cada año van de mal en peor.
A por Sánchez
El liderazgo del PSOE del último medio siglo se concentra en tres gerifaltes: González, Zapatero y Sánchez. Con el primero jugando al opositor y el segundo fulminado, a Sánchez quieren hundirlo por lo civil o lo penal y amargarle la existencia. El objetivo es que el PSOE se rinda, después que pida clemencia, y finalmente que se vuelva un partido aplatanado y tiernito.
Uno se pregunta en qué consiste la moderación que arbitra Felipe VI y si pone cara de hundirse la bandera cuando ve que Ayuso sigue mentando en clave a la madre de Sánchez o en el programa de Iker Jiménez, hablando de Patxi López, un psiquiatra propone el electroshock anal.
La chicharrina de la derecha radical que abrasa nuestra sociedad se parece a las olas estivales de calor, cada año de mal en peor
La pregunta, cada vez más definitoria, es doble: qué hará esta derecha en el poder y qué hará si vuelve a quedarse en la oposición. Esto es, si hay un efecto bumerán y Sánchez sale vivo del crematorio, las elecciones se convierten en un plebiscito, y se le ocurre ganarlas, para soponcio de González, Page y compañía. No me digan que el día después no sería de un morbo subido.
Chotis
Así las cosas, ¿qué va a hacer la izquierda morada? “Hasta que no se pare a la derecha en Madrid será difícil consolidar una transformación en España”, ha dicho Ione Belarra, futura candidata a la presidencia madrileña. Ahora todo empieza y acaba en la Puerta del Sol. Si Belarra es el arma de la izquierda para parar a la derecha –visto además cómo le fue a Pablo Iglesias en 2021– no creo que esté cargada de futuro, ni la de Mónica García, ni la de Óscar López de confirmarse su candidatura. Madrid es trascendental y tal y tal, pero no se nota en la izquierda capitalina, que parece vivir al buen tuntún.
Lenguas
Apunte sobre Navarra, donde para muchos el euskera sigue reducido a un despeje de balón, no vaya a ser que a demasiada chavalada se le despierte un sentimiento vasco o se le duerma el antivasco. Así que mucha peña vive sin ni siquiera un triste agur en la boca, historia esta de una gigantesca cancelación. Hay gente que considera a la lengua vasca como un virus o una lluvia molesta y echa mano del paraguas, el chubasquero y la mascarilla para pertrecharse. Pero como el perro del hortelano lo que les jode vivos es el bilingüismo de los euskaldunes. Por cierto, hablando de competencia curricular: Feijóo es un reconocido incompetente en lengua inglesa. Esa incapacidad será un baldón si un día preside el Gobierno español. Muy europeos y mucho europeos, pero con el Google Translate.
Ante el espejo
¿Cuál es hoy el político o la política con las mejores prestaciones en esta Europa de las deportaciones? ¿Macron? ¿Von der Leyen? ¿Merz, el que le regaló una camiseta de Alemania a Trump? Si lo mejor es Macron ¿Qué nos queda? ¿El orgullo de Meloni? ¿Feijóo y su traductor? El proyecto europeo resulta pomposo bajo plano, pero la ejecución es cutre y un sindiós.