'Tacos' en el frontón
Hace unas fechas, y observando un partido de pelota a mano entre chicos de unos 13 años, pudimos escuchar los que allí nos hallábamos, cómo, en varias ocasiones y ante la pérdida de un tanto, alguno de los jugadores, gritaba indignado: "¡Me cago en D?! (Lo cogen. ¿verdad?). O también: ¿¡ Host?! o ¡Me cago en su p. madre! ¡Con 13 años! Los padres estaban allí, pero ni se inmutaban. El entrenador estaba allí, y como si nada. Y el resto de los presentes, lo mismo. Sólo uno de ellos comentó: "Es el juez el que debía sancionar esto". Pero el juez parecía no enterarse de nada. Esas palabrotas son el reflejo de lo que los niños ven y oyen a través de la pequeña pantalla, o en directo cuando ven partidos de pelota por parte de los profesionales. ¿No va a haber nadie que ponga fin a esto?
Hace unas fechas, en el transcurso de otro partido con chicos de la misma edad, el tío de uno de ellos, ante el horrendo taco de su sobrino, le gritó: "¡Oye!". Pero el pelotari hizo caso omiso, los padres ni se inmutaron, el entrenador tampoco, y aquel Oye se diluyó sin más por los recovecos del frontón. Es curioso cómo en la competición con los chavales se cuidan las formas (el paseíllo con los jueces hasta el centro de la cancha, la entrega de la pelota al contrario antes del saque...), y se olvida lo más importante: la educación en los valores fundamentales. ¿Es más importante tener figuras del deporte que jóvenes formados y dignos? Así nos va. Esa escala universal de prioridades está invertida. El mundo al revés. Ojalá este tema vaya solucionándose, aunque me temo que es algo enquistado y no se vislumbra cambio alguno.