Me voy a referir solo a las escuelas deportivas de fútbol de los ayuntamientos de Valle de Egüés y Burlada. Mi hijo quiso entrar en el CD Valle de Egüés, donde estamos empadronados, y también en el UCD Burladés, por cercanía al campo. En ambos casos vimos que conocidos suyos entraban directamente en los clubes, llamados por estos.
Las escuelas deportivas municipales promueven la actividad deportiva de los menores que viven en cada localidad, sin limitar el acceso por rendimiento u otro motivo. Los ayuntamientos subvencionan y convenian con clubes para la organización y gestión de las actividades. A cambio de la ayuda pública, los clubes deben respetar la normativa de acceso a las escuelas.
En ambos casos, los clubes han funcionado como entidades privadas no conveniadas, es decir, aquellas que pueden fichar jugadores libremente, y a su vez no han renunciado a las ayudas públicas, a pesar de incumplir las obligaciones recogidas en las ordenanzas, convenios y subvenciones municipales.
El incumplimiento en el caso de Egüés es comprobable esta temporada: se ofertaron cero plazas para un año en concreto, y en la información de la federación aparecen dos jugadores en esa categoría que la temporada anterior jugaban en otros clubes. Es decir, que han sido fichados a dedo. Esta actuación es especialmente grave si tenemos en cuenta que decenas de menores del Valle de Egüés se han quedado sin entrar en alguna escuela deportiva por falta de plazas. En Burlada, en menor medida, también.
Pido a los clubes que elijan: libertad total para fichar jugadores, o cumplir la normativa si optan a las ayudas públicas. A los ayuntamientos, que no miren para otro lado y hagan cumplir sus ordenanzas, sin quitar opciones de acceso a ningún menor.