Día Mundial de las Migraciones
EN diciembre de 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 18, Día Internacional del Migrante. Los movimientos migratorios han crecido mucho en los últimos años, actualmente alrededor de 150 millones de personas viven y trabajan fuera de sus países de origen. Según datos del INE en España, viven y trabajan 5.700.000 personas migrantes. Las diferencias económicas y sociales entre países, los conflictos armados, los desastres naturales, son algunas de las causas que provocan la migración. Nunca es fácil abandonar el país de origen, nuestro hogar, nuestra gente pero aún lo es menos cuando encontramos dificultades en el país receptor a causa de las diferencias de idioma, cultura, costumbres. A todo ello se añade las cada vez más habituales manifestaciones de racismo y xenofobia.
En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada en 1948, "todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos", el balance del presente año camina hacia el lado opuesto. O modificamos nuestros valores o la crisis social está garantizada. En el actual escenario global de crisis económica y de valores, vemos con preocupación el despertar -nuevamente- en la sociedad europea, del egoísmo nacional, haciendo emerger el principio de prioridad nacional como fuente y justificación de prejuicios discriminatorios hacia la población extranjera. En este escenario europeo encuentran cabida fuerzas políticas y grupos xenófobos que están recibiendo además suficientes estímulos en los resultados electorales obtenidos por parte de grupos de ultraderecha en países, como Austria, Italia, Francia, Alemania, Holanda o Suiza. Con afirmaciones tales como: los extranjeros aumentan los índices de delincuencia nos quitan las ayudas sociales, abusan de los servicios públicos, perdemos identidad, nos quitan el trabajo, los migrantes bajan el nivel educativo, etcétera, se alimenta por parte de políticos sin escrúpulos un sentimiento negativo hacia la población en riesgo de exclusión.
Un ejemplo cercano es el del Gobierno francés que el pasado julio llevó a cabo toda una serie de propuestas y acciones de carácter xenófobo y discriminatorio (...). En el Estado español, con la propuesta por parte de ayuntamientos, como el de Vic o Torrejón de Ardoz, de poner trabas al empadronamiento de los sin papeles se inició una actividad con un marcado carácter discriminatorio y xenófobo contra la población inmigrante; también se observa cómo en las elecciones autonómicas de Cataluña se propaga el mismo mensaje que vincula a mujeres y hombres inmigrantes con la delincuencia y con el abuso de las instituciones del Estado de Bienestar. De hecho, en las últimas elecciones catalanas hemos sido testigos de la insistencia en la búsqueda de unos votos a costa de discriminar a la población extranjera; apoyados en afirmaciones tales como: "nosotros primero" o "aquí no cabemos todos"...
El rechazo latente por parte de la sociedad en su conjunto a compartir en condiciones de igualdad de trato y de oportunidades recursos como empleo, sanidad, educación, así como la atención asistencial, queda probado en las diferentes encuestas y se suma además la propaganda xenófoba de algunos partidos políticos en su lucha nada democrática por unos votos. Por otro lado, la última reforma de la Ley de Extranjería se ha centrado en mantener los anteriores recortes de derechos y libertades, centrándose en esta ocasión en agravar y endurecer la normativa en varios ámbitos, haciendo más complicada la reagrupación familiar, aumentando el tiempo de retención en los CIE"s a los sin papeles, criminalizando la solidaridad y aumentando la discriminación en ayudas a vivienda y educación (...).
El informe Raxen 2010 del Movimiento contra la Intolerancia ha registrado 292 casos de xenofobia y racismo en el Estado español, entre ellos, seis que pueden calificarse como crímenes de odio. El derecho de ciudadanía, al igual que los DDHH, son una condición inherente a la persona, a la que en ningún caso deberían ponerse límites o restricciones, este derecho no debe depender de leyes o normas que atienden más a razones de estado, nación o de lugar de nacimiento. Que hay crisis nadie lo duda, sobre todo, las personas sin trabajo, pero es mucho más evidente que tenemos una crisis de valores, de solidaridad, de ciudadanía; contribuyendo a extender el derecho a la ciudadanía universal, contribuimos a disfrutar del derecho a vivir con dignidad, allí donde se nace o donde se vive.
Javier Urroz
Miembro de Papeles Denontzat