la carta del día

El cuarto rey mago

08.02.2020 | 14:00

la primera vez que aparecieron los reyes magos en el cine fue en la película francesa de 1903 titulada: La Vie et la passion de Jésus-Christ, a partir del minuto cuatro Melchor, Gaspar y Baltasar hacen acto de presencia. Aunque la película es del año 1903 posteriormente se fueron añadiendo capítulos, dos años después en 1905 y terminando definitivamente en 1907. Ir añadiendo metraje era algo habitual en aquella época.

Los reyes magos, tal como los conocemos actualmente, son una tradición bastante posterior a la de las sagradas escrituras. En la Biblia no se hace mención a reyes magos, ni a que eran tres ni a sus nombres. Mateo sí que nos habla de unos magos de oriente y una estrella: "Nacido pues Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: '¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle". En otro pasaje más adelante hablan de las ofrendas consabidas oro, incienso y mirra, y de un elemento que inicia la adoración y que habitualmente se pasa por alto, no apareciendo en todas las traducciones: el hinojo. (San Mateo 2,11). Lo que es cierto es que el pasaje bíblico no hace mención a reyes, si a magos pero debido a la traducción griega del hebreo, dice magos, sin embargo la versión hebraica escribe "Jajamim", que significa "hombres sabios". Estos hombres sabios procedentes de Babilonia pudieran ser estudiosos de la Torá, formando parte de una comunidad de judíos que habitaban aquellas tierras y, por ende, sabios que buscaban al Mesías según la profecía.

Los tres reyes magos son, por lo tanto, una tradición medieval que culturalmente hemos incluido y la hemos hecho nuestra. La primera referencia de los tres reyes magos como Melchor, Gaspar y Baltasar la encontramos en un mosaico de Ravena (Italia), año 520 aproximadamente en la Iglesia San Apolinar el Nuevo. A partir de ahí la tradición. Pero hubo un cuarto rey mago: Artabán, el rey perdido al que hizo referencia el escritor presbiteriano Henry van Dicke, el autor escribió un cuento muy bonito titulado The other wise man, recogiendo la leyenda del cuarto rey mago.

Artabán acudía a su punto de encuentro con los otros tres conocidos magos. El lugar era el zigurat de Borsippa (al sur de Bagdad), una enorme torre de siete pisos en el que habían quedado para iniciar el largo viaje. El cuarto sabio portaba diamantes y piedras preciosas para el recién nacido hijo de Dios. Sin embargo por el camino se paró para ayudar y curar las heridas de un anciano que había sido asaltado. Después de curarlo le dio uno de sus diamantes para que tuviera sustento. Esto le hizo demorarse y al llegar al zigurat los tres compañeros ya habían partido. Prosiguió su camino en solitario y fue testigo de la matanza que Herodes había ordenado sobre los pobres niños recién nacidos, Artabán a cambio de piedras preciosas pudo salvar la vida de alguno de estos bebés, pero otros soldados al verlo lo apresaron y encerraron durante largo tiempo. Pasaron los años y siempre fue buscando a Jesús sin hallarlo, errante con sus bienes casi agotados de ayudar a todo aquel que se encontraba, por fin dio con Cristo pero no pudo llegar hasta él, era demasiado tarde, lo estaban crucificando. Con una última ofrenda que le queda, un pedazo de jaspe, compra la vida de una pobre chica que está siendo subastada debido a las deudas del padre. Ya no le queda nada y están clavando a Jesús en la cruz, de pronto y entre lágrimas un enorme temblor se siente en el Gólgota, una piedra se desprende y cae sobre el ya anciano Artabán. Agonizando escucha la voz de Jesucristo, que le dice: "Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste". Desorientado y exhausto pregunta: "¿Cuándo hice yo esas cosas?", y con la misma expiración recibe la respuesta: "Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí, hoy me acompañarás en el Reino de los Cielos".

Esta es la preciosa y poco conocida leyenda de Artabán, el cuarto rey mago.

El autor es crítico de cine en la 'Cadena Cope'