Ayto. de Marcilla: el uno por el otro...

09.02.2020 | 07:44

El motivo de esta carta es manifestar mi opinión acerca de la gestión del Ayuntamiento de Marcilla. La raíz de la misma está en la denegación de una licencia de obra que solicité al Ayuntamiento en febrero del presente año. Entiendo que el tema nada tiene de original, pero me permitiré enumerar algunos aspectos del proceso que dejan patente cómo una mala gestión puede convertir un sencillo trámite administrativo en una madeja bastante difícil de desenredar.

La denegación del permiso se basa en el informe desfavorable del arquitecto municipal fundamentado en que, de realizar la obra, excederíamos los metros edificables. Puesto que si esto fuera así, me temo que el 85% de mis vecinos (incluido el alcalde) habrían incumplido la normativa, requiero explicaciones y me encuentro con un concejal de Urbanismo que, telefónicamente, nos remite al arquitecto; un arquitecto que mirará la documentación pero al que "le suena" no podemos edificar más; una reunión con el alcalde y el arquitecto que, normativa en mano, concluye que el primer informe técnico está equivocado; un "no te preocupes" que con el nuevo informe favorable te llegará la licencia; un "pasan los días" y aquí no llega nada; una nueva visita al ayuntamiento en la que se me informa de que la secretaria ha paralizado la licencia puesto que no es legal que existan dos informes técnicos contradictorios a una misma solicitud; un "se te ha pasado el plazo para solicitar un recurso", ahora sólo puedes escribir una instancia general para ver qué se puede hacer; un "has estado mal asesorada por el alcalde y por el arquitecto" (palabras de la secretaria); un "seguir esperando", y a día 7 de mayo seguir sin respuesta del ayuntamiento?

Pues en esas estamos. Con un arquitecto que firma informes basándose en documentación que no tiene delante. Con un concejal de Urbanismo que hace mutis por el foro. Con un alcalde que no se plantea lo difícil que es explicar su firma en una denegación de obra que él ya ha realizado en su casa. Y con una secretaria que, aun entendiendo su papel de velar porque se cumpla la legalidad, no da señales de vida más de un mes después. Lo dicho, el uno por el otro, la obra sin hacer.