El mejor premio

10.02.2020 | 03:22

El pasado viernes recibí un premio por escribir. Empeñarme en recrear abiertamente ese tiempo con las otras dos premiadas, amigos, organizadores, y algún que otro aficionado a la literatura resultaría quimérico, incluso presuntuoso. Hubo personas fundamentales en mi vida que faltaron, quizá por los mismos motivos que me llevaron a presentar las menos de 2.000 estridentes palabras que exigían las bases del concurso. Lo lamento y espero puedan perdonarme, y entenderme. Quedará, pues, pendiente de revisión, el vasto terreno de las emociones y su inescrutable gobierno.

La sala ocupada por el Ámbito Cultural de El Corte Inglés acogía una pequeña exposición de pintura que todavía puede visitarse. Retazos de Navarra que, bajo la adecuada inclinación de varios flexos, confieren al rectángulo un cierto aire friki para los amigos del mundillo. Merece la pena acercarse y departir con la autora. La mujer no ha perdido ni un ápice de su belleza pese a los años.

Una ojeada en perspectiva auguraba el viaje al fondo de la habitación, donde vino y canapés redondeaban una celebración de manual, por lo menos para quiénes rendimos pleitesía a toda suerte de apetitos, sin marginar a una cosa de la otra.

En este contexto pude conocer a Blanca, la ganadora al "Mejor relato navarro". Su sonrisa era real, tanto como la enfermedad con la que ha convivido desde muy joven. Sin embargo, aunque las secuelas que ella me relató podrían aflorar sin preguntar, su ánimo lo advertí intacto, ajeno a la aspereza de conmiseraciones e inciertos pronósticos.

La noticia del premio le sorprendió sobremanera, más aún por haberse producido tres semanas después de presentar su primer libro. "Y eso que soy de ciencias", me dijo incrédula. Yo no tuve respuesta para eso, ni tampoco más palabras para ensalzar el valor una mujer que rezuma talento.

Recientemente ha escrito una novela autobiográfica, abordando la enfermedad desde su experiencia. Una lectura recomendada, a ciegas, que seguro contendrá la inefable valentía de sus gestos.

Su historia fue el 4º premio, y no conllevó dotación económica.