Las ranas de la charca

10.02.2020 | 03:38

En Madrid hay propensión a formarse charcas, quizá como consecuencia de los frecuentes chaparrones y falta de drenaje. Esperanza Aguirre alardeaba que en sus charcas no le salieron ranas. También algunos sapos, pero ahora son las ranas que no cesan de croar. Cristina Cifuentes mantuvo el tipo hasta el final como una heroína, pues entre otras hazañas logró una licenciatura universitaria sin exámenes, sólo por ciencia infusa y falsificando las actas de calificación. Dimitió por "dignidad". La nueva presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso, tramitó un aval de un préstamo de 400.000 € para una empresa quebrada de su familiar. A la sazón siendo diputada en la Asamblea de Madrid. La solidez de sus argumentos ha causado rubor en los mítines de la campaña electoral.

La ministra portavoz, Isabel Celaá, siempre digna y serena en sus intervenciones ante la prensa amenazando con una multa de 900.000 € y confiscar el buque de rescate Open Arms por salvar náufragos en el Mediterráneo. Con porte mayestático y sereno ignora que el deber prioritario de la tripulación de un barco en la mar es salvar vidas en peligro y encubre una actitud de inhumanidad al amenazar con sanciones la solidaridad, por lo que debería ser destinada a participar como tripulante recogiendo cadáveres de ahogados en el mar.

Los y las políticas que prestan sus servicios en la villa y corte, además de inteligentes y generosos tienen que acreditar en sus currículums que son expertos en desenvolverse con fluidez por los juzgados, pues es altamente probable que tengan que comparecer ante los jueces, bien por corrupción o en otros casos por necias a la hora de argumentar cuando se les oye croar chapoteando en su charca. Y eso que la temporada de pesca de ranas está en veda.