la carta del día

Senectud amable en Uharte

31.07.2020 | 00:32

las personas nacidas en la década de los 60 nos ocurre ahora como hecho similar el tener a los padres o algún familiar ya mayores. En el caso de mi familia tenemos a mi madre con 84 años, con una pérdida cognitiva que la hace dependiente. Ella nos ha cuidado hasta ahora, y ahora se lo devolvemos del mejor modo que sabemos.

Para todas las personas y para éstas en concreto es muy importante y beneficiosa la rutina. Levantarse, comer, pasear, ir a misa a las mismas horas hace que estén más centradas. Puede ser grande la desorientación que sufren, sin embargo de este modo se merma ésta hasta el punto de sentirse parte del día a día.

Hay un elemento fundamental en el cuidado de mi madre, y este elemento es el pueblo de Uharte como factor de protección, en el cual las personas se conocen entre sí, y siempre existe la seguridad de que, aunque deambule sola por sus calles, habrá quien la reconozca, se pare a charlar o le ayude en caso necesario.

Otro factor de protección que es relevante en el cuidado de Mari Carmen es la cuadrilla de amigas que se reunía en el Hogar del Jubilado. Estas mujeres que actuaban con el rol de cuidadoras, no lo son en realidad, son amigas y la relación que mantienen es de amistad. Esta cuadrilla actualmente se ha disgregado, posiblemente debido al confinamiento, o porque se ha envejecido y hay quien precisa de cuidadora, o no sale de casa...

Hay que tener en cuenta a todas las profesionales del Centro de Salud y de los Servicios Sociales quienes se convierten en verdaderos artífices en relación con nuestra calidad de vida.

Nosotros hemos elegido el Centro de Día como solución al estadío que padece ahora Mari Carmen. Se nos ofrece una acogida entrañable y se nos explica sobre la libertad que cuenta tanto la usuaria como nosotros para los paseos y la flexibilidad de horarios. La terapia cognitiva y física que aporta, el hincapié que se hace en la higiene y en la alimentación. Mi madre está en el inicio, en un proceso de adaptación, y su mejoría es palpable; en su autonomía, en cómo lee el periódico, en su receptividad y en su predisposición.

Yo quería agradecer a Uharte su labor en el cuidado de nuestros mayores, y al Centro de Día Alpa el hecho de estar ubicado en el mismo pueblo.