Las grandes cosasde la vida

15.02.2021 | 23:50

Todavía tengo fuerza suficiente, a pesar de mis 87 años, donde mis facultades se han convertido en dificultades. Supongo que me perdonaréis si lo que voy a exponer molesta a alguno de los numerosos lectores y lectoras de mi DIARIO DE NOTICIAS, aunque supongo que habrá más que estarán contentos por lo que voy a exponer.En primer lugar me toca escuchar a Bono. Para mí no deja de ser un personaje siniestro. Ya nos aclara que la princesa Leonor, la posible heredera de la Corona, debe ser bien cuidada en un lugar especial para ser educada de manera exquisita. Por cierto, cuatro guardaespaldas evitarán riesgos innecesarios. Como pueden comprender, no deseo que le pase nada malo. La están educando de tal modo que su hermana cuando se levanta, la saluda como heredera al trono. Tenemos monarquía hasta el fin de los siglos. Y encima este coronavirus que nos está jodiendo la existencia. No me olvido del comentario de un ministro del Partido Popular indicando que era partidario de utilizar los tanques en Barcelona. No oí muchos comentarios acerca de esta barbaridad. Pero que conste en acta que, ante esta salvajada, los jueces deberían hacer algo. Sigo recordando el nombramiento como conde de Barcelona a Juan de Borbón, abuelo del actual rey. Premio concedido por Franco pero que fue de consolación, se lo quitó de en medio enviándolo a Estoril. La ventaja de Franco, amigo de Hitler y de Mussolini, es que condecoraba él mismo. Generalísimo de los ejércitos de tierra, mar y aire. La fortuna económica de los Franco es inmensa, no se puede saber, secreto de Estado una vez más. Me enteré hace poco por la prensa de la existencia de un libro sobre esta inmensa fortuna. No lo pude comprar porque desapareció de las librerías. El hijo de Tejero, sacerdote escolapio, dijo que la intervención de su padre en el Congreso de los Diputados a limpio tiro era para salvar a España. Pero le quiero recordar que el quinto mandamiento de la Ley de Dios, que supongo no lo desconoce, es no matar. Recuerdo al general Mola, cubano por cierto, que aclaraba que "había que matar antes de preguntar". Por cierto, de misa diaria. Por cierto, algunos partidos políticos ya aclararon que la culpa de tantos fallecidos por el coronavirus se debe al presidente del Gobierno, mi amigo Pedro Sánchez. Nada comparable con el doloroso Felipe González y su amigo Bono. Os los regalo. Conclusión definitiva. El poder civil, el poder militar, el poder eclesiástico y el poder judicial son demasiado poder. No nos queda más remedio que perder aunque estemos repletos de razones.