Síguenos en redes sociales:

El sueño de una noche de verano

El sueño de una noche de veranoJavier Bergasa

Tranquilos, no soy crítica teatral y no os voy a hablar de Shakespeare. Mucho más prosaico mi tema. ¿Qué dirían ustedes si se van a la cama dejando la ventana abierta (porque con las temperaturas que estamos pasando otra cosa es impensable) y, además del calor y sudor propio, en el ratito en que intenta relajarse tiene usted debajo de casa una o varias cuadrillas (con el mismo calor que usted) que han decidió salir a refrescarse (por dentro y por fuera) a la plaza en la que usted intenta dormir con la ventana abierta? Evidentemente, cada uno se refresca como puede y, ya que estamos en la calle, qué más da si, además de las sillas y las latas, sacamos el bafle y coreamos nuestros hits preferidos. ¡Qué decir si estamos es Sanfermines! Barra libre hasta que el cuerpo aguante... da igual si los bares cierran a su hora, siempre hay tiendas abiertas en esta plaza. Podemos seguir dando el cante hasta que el alcohol nos derrote, ayudados por los conciertos pagados por todo el municipio (aunque sean un espanto acústico) Bueno, sin dramatizar. Pongamos que usted ha conseguido conciliar el sueño a eso de las 4 ó 5 de la mañana. ¡Bendito descanso! ¡Pues no! A las 8 en punto llega la sopladora (lo contrario de la aspiradora) que tiene que limpiar la plaza para que, después, entre la barredora y luego la manguera. ¡Gracias, Ayuntamiento, Mancomunidad, por ser tan pulcros en la limpieza de nuestra plaza! El sopor que le había vencido antes se ve sorpresiva y agresivamente roto por el ruido de las máquinas y el celo mencionados. Y digo yo: ¿si ya han inventado los coches silenciosos, cómo no han conseguido eliminar el ruido de estas máquinas? Pues no. Tuve la suerte de dormir en Lezkairu una noche y, aunque allí también limpian de madrugada igual que en mi plaza, ¡las máquinas no hacen ruido! No podemos evitar a los cantamañanas (al menos mientras no evitemos el botellón), pero esos Servicios Municipales que todos pagamos, ¿no podrían ajustarse al horario y al ruido de cualquier noche de verano?