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El digno final de la vida de Chani / Lula

El digno final de la vida de Chani / LulaJAVIER BERGASA

Desde estas líneas quiero contar mi experiencia sobre los momentos tan duros que me han tocado vivir desde octubre de 2022, esperando que sirva para que quien la lea reflexione sobre un proceso natural, inevitable y que solamente nos ocurre una vez en la vida, la muerte.

El miércoles 26 de octubre le realizaron a mi marido una Rx Torax en el servicio de Urgencias del HUN que resultó patológica. La impresión fue brutal, nos parecía estar viviendo un mal sueño, pero efectivamente era real. Quiero agradecer la atención prestada por el facultativo Carlos Beaumont y por Inma, diplomada en Enfermería y mi compañerica, que nos hicieron más llevaderos estos impactantes momentos.

Tras realizar las pruebas diagnósticas, se confirmó el diagnóstico inicial y el mal pronóstico en cita rápida de Neumología. De nuevo quiero agradecer la atención emocional prestada a mi marido y a mí durante el largo rato que el equipo nos estuvo explicando con un lenguaje asequible lo que suponía la enfermedad que se acababa de diagnosticar.

En la consulta posterior se confirmó que la enfermedad era incurable pero aun así se valoró administrarle un ciclo de tres sesiones de quimioterapia combinada con inmunoterapia. El resultado fue totalmente inefectivo y con efectos secundarios muy molestos. Fue otro palo, confirmar que no había posibilidad terapéutica, pero había que asumirlo.

Pasamos a radioterapia y otra vez lo mismo, resultado inefectivo, era como vivir en una pesadilla permanente. Y el dolor pleural neuropático se fue haciendo cada vez más intenso y rebelde al tratamiento.

Mi marido permaneció en nuestra casa acompañado por mí y dándole todos los cuidados que estaban en mi mano hasta que el sábado 15 de abril tuvimos que ingresar en el Servicio de Urgencias del HUN procedentes del Baviera, su cuerpo dijo: ¡hasta aquí! De nuevo mi agradecimiento por la atención prestada por mis compañeras y compañeros del Servicio de Urgencias del HUN.

A mi marido lo trasladaron el día 9 de mayo al Servicio de Cuidados Paliativos del HSJD y falleció la mañana del domingo 21. Mi más profunda gratitud para todos los profesionales implicados en su atención, los facultativos Pablo Sala y Leyre Pérez Rico; el impresionante equipo de enfermería; Yolanda Santesteban, psicóloga y compañera mía de Bachillerato; y para los párrocos, Germán (de varios pueblos de Améscoa y la Solana y amigo de su cuadrilla) e Ignacio (de Corella) por lo magníficamente bien que le han atendido y cuidado y por el cariño y empatía con los que me han tratado a mí y a toda nuestra familia. Es un proceso muy duro, pero estoy satisfecha, mi marido ha tenido un final sereno, en paz, con mucho amor, rodeado de los suyos y con los síntomas de su enfermedad controlados. Mi marido ha tenido la fortuna de tener una muerte digna, una buena muerte, gracias al fantástico equipo que trabaja en el Servicio de Cuidados Paliativos del HSJD, y con eso me quedo.

El domingo, lunes y martes fueron días largos y agotadores, pero con la satisfacción del deber cumplido y de comprobar lo querido que era mi Chani / Lula. Pasaron por el velatorio y la Misa de Exequias en la Catedral su familia, la mía, sus compañeros de trabajo, mis compañeras de Urgencias del HUN, sus amigos de Falces, de Corella, de la sociedad gastronómica, vecinas y vecinos… Gracias a todas y a todos por haberme hecho mucho más soportable el duro trance por el que he pasado.

Y gracias mi Chani / Lula por la buena vida que me has dado. Eres un hombre bueno y mejor persona y hasta en tu despedida y final lo has hecho bien. Adiós, mi amor, espérame cuidándome hasta que volvamos a vernos en ese bello y hermoso Claustro Gótico de la Catedral de Pamplona-Iruña.

*La autora es enfemera de Urgencias del HUN