Defender un mal menor sobre un mal mayor es defender conscientemente el mal. A pesar de las muchas explicaciones y diferentes argumentos que se pueden usar en defensa de la elección, al final la decisión recayó sobre el mal y la esclavitud, dejando completamente de lado el bien y la libertad.
Ciertamente que quien así actúa está preparado para recibir las consecuencias de su elección sin quejas ni remordimientos. Es el precio que pagar por una libertad mal entendida y vivida por el hecho de optar conscientemente por el mal y no actuar conforme al bien. Por más que cueste y duela la buena opción, el daño siempre será menor que la mala opción.
¡El mal es siempre el mal! El mal nunca será bueno, ni hará ningún bien a nadie. Una gran parte dice que quiere ser libre y por eso no sigue a los rebaños. Sin embargo, lo que se ve es que gran parte de la civilización va tras las modas, comparte ideas simplistas, vive en la mediocridad, comparte los mismos miedos y está atrapada en una soledad que no quiere ver. El mal se alimenta del mal y arrastra hacia abajo a todos los que lo practican. Optar y adoptar por el bien puede doler, hacernos parecer abandonados y ponernos en duda. Esto se llama crecer en bondad y libertad. ¡En el bien nunca estamos solos!