La situación actual de la DANA sin duda está siendo una tragedia para todos nosotros, y si alguien no siente esta empatía y aflicción es que no le queda ni pizca de humanidad.

En redes no paramos de ver las catástrofes y consecuencias de los afectados: familias que han perdido a seres queridos, cosas materiales y sus hogares, así como la vida que todo esto representaba para ellos. Pero, también, gente que está aprovechándose de esta situación para robar alimentos y bienes ahora que la guardia es nula y el terror y temor se apodera de todo.

Pero, ¿y los ancianos qué? ¿Quién habla de la gente que tuvo que superar esta situación dentro de una residencia, sola y sin nadie de quien despedirse? ¿Dejan de ser personas porque son mayores? ¿Quién les sujetó la mano cuando el miedo de morir solos en un antro blanco e inundado se convirtió en su presente también?

Todos estamos sufriendo por a la DANA, pero recordemos dar voz y visibilidad a esas personas que ya han superado otras catástrofes y son héroes de sus propias guerras.