El proceso de tramitación de Mina Muga se inició a principios del año 2014. Cuando llegó a nuestros pueblos la noticia de que se iban a iniciar los trámites para abrir una mina en Sangüesa, los habitantes de estos núcleos rurales teníamos un total desconocimiento.
El sentimiento que causó dicho proyecto fue una mezcla entre sorpresa, inquietud e ilusión. Sorpresa porque, aunque se llevaba tiempo trabajando en dicho proyecto, la realidad es que la gente lo desconocía. Inquietud, ante lo que pudiera suponer social y medioambientalmente en la zona. E ilusión, porque este proyecto podía revitalizar nuestros pueblos y llenarlos de vida.
A lo largo de estos años hemos ido viendo cómo el proyecto iba superando diferentes trámites administrativos e importantes temas de carácter medioambiental. De una forma u otra, todas las personas que así lo han decidido han estado informadas del desarrollo del mismo a través de las noticias que publicaban los diversos medios e incluso en jornadas de puertas abiertas organizadas por la empresa, para que la gente conociera de primera mano el proyecto.
Cuando parecía que el inicio de las obras era inminente, nos encontramos con la triste noticia de que todavía no es así. Un defecto de forma en un último trámite administrativo parece que es la causa.
Yo soy agricultor y decidí establecer mi modo de vida en este entorno rural, donde, dicho sea de paso, soy muy feliz. Pero la realidad de los pueblos a los que afecta este proyecto en tierras de Navarra y Aragón es que van perdiendo población paulatinamente, alguno de ellos corriendo un riesgo alto de terminar despoblados.
El Pirineo navarro sufre de forma severa este proceso de despoblación, viendo cómo cada vez los habitantes que residen en sus pueblos son de mayor edad. El horizonte a medio plazo es muy preocupante y genera enorme tristeza. Cuando hablas con la gente mayor de estos lugares te das cuenta que atesoran muchísimo conocimiento y un gran sentido común. La solución que existe para revitalizar estos pueblos es crear puestos de trabajo e incentivar a los jóvenes para que establezcan su residencia allí, comentan.
Existe actualmente un importante debate político que aborda el tema de la despoblación de las zonas rurales. Dicha despoblación acarrea una serie de problemas, como son la pérdida de servicios básicos relacionados con la educación o la salud, como la atención primaria, además de otros muchos más.
El proyecto de Mina Muga puede contribuir de forma significativa a evitar la despoblación de estos núcleos rurales. Al contrario que otro tipo de empresas, Mina Muga es un proyecto que no se puede deslocalizar al tener el yacimiento de potasa aquí y asegurar su actividad al menos 30 años. Un proyecto que puede dar muchas oportunidades a jóvenes emprendedores y que puede fijar población en estos pueblos y llenar sus calles de vida.
Como he citado antes, soy agricultor y desconozco los temas legales que implican la negativa al comienzo de la actividad minera, pero rogaría al organismo que tiene competencias para solucionar este último permiso que lo resuelva lo antes posible y posibilite que nuestros pueblos no desaparezcan.
Para acabar, me gustaría recordar el sabio consejo de nuestros mayores: hay que crear puestos de trabajo… ¡Hagámosles caso!