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¿Y la creatividad para cuándo?

¿Y la creatividad para cuándo?PIXABAY | ARCHIVO

Mientras nos perdemos en discursos llenos de palabras vacías, de promesas incumplidas, parece que solo el mundo de las letras nos puede sacar del marasmo en el que nos encontramos.

A su vez, en el otro mundo de la política, se están produciendo avances a velocidades hipersónicas. Son dos escenarios opuestos: el pasado y el presente con raíles de futuro.

La educación es la actividad afectada por esta desafección política. Seguimos en el ayer, sin fomentar el pensamiento crítico y, sobre todo, la creatividad.

En un mañana donde las máquinas, la IA, la robótica serán los sustitutos del trabajo humano, la imaginación, la crítica de los problemas sociales, serán el patrimonio de los seres humanos.

Hoy seguimos sin ver que el oponente político no es el problema. El quid de la cuestión es la tecnología, sin darle la relevancia que va a tener en las próximas décadas.

El consenso es una utopía que, a pesar de las palabras, sigue en el baúl del pasado. 

Somos esclavos de políticos e instituciones públicas que no quieren afrontar los problemas reales de los ciudadanos de a pie. Es una guerra perdida, donde los votantes somos los que vamos a tener muertos y heridos sociales.