¡Hola, abuelo! ¿Cómo estás? Desde el 5/9/1998 en el cielo, allí llegó luego la abuela, espero. Quiero decirte que no me olvido de tus últimas Navidades.
Los días 24 y 25 de diciembre los pasamos en casa de la abuela contigo y ella. El 24 bajaste al hogaril a vernos cenar y estuvimos charlando. El 25 me levanté y estabas en la cocina. La abuela estaba un poco enfadada (no sé por qué) y me dijo: “Anda, átale los zapatos a tu abuelo”. Me agaché y mientras lo hacía me preguntaste: ¿tú quién eres? La abuela se enfadó pero estuve rápido: “Abuelo, soy Eneko, tu nieto”. Me giré y le dije a la abuela: “Abuela, somos 18 nietos, es normal que se líe”. Ella seguía enfadada y me ordenó que le bajara a misa. No soy muy de misa pero me puse el anorak y bajamos. En el camino nos encontramos gente que te saludó: “¿Qué tal, Pedro? ¡Qué agusto vas con el muete...!”.
Esa fue tu última misa de Navidad y estoy muy orgulloso de haberte acompañado.
Posdata. Creo que tenemos que hacer más caso a nuestros mayores. Ellos nos lo han dado todo.
Un beso, abuelo, al cielo.