El suave invierno registrado en Navarra y la previsible cálida primavera van a complicar la temporada de polen en Navarra, que se espera que sea “intensa”, a las 100.000 personas con alergia.

En los últimos años, la presencia de polen en la Comunidad Foral se ha intensificado y se ha alargado en el tiempo y el principal motivo, detallan los expertos, es el cambio climático, ya que la subida de las temperaturas provoca que se alargue la presencia de los pólenes de invierno hasta marzo y que se adelanten los de primavera.

“Con el aumento de las temperatura estamos teniendo cada vez temporadas de polen más largas y también más intensas, con altos niveles de polen en el ambiente”, sostiene Lucía Parrado, alergóloga del Hospital Universitario de Navarra (HUN), que indica que en estas primeras semanas de marzo se está detectando una alta presencia de polen de ciprés –típico de invierno–, pero todavía no se aprecia una circulación significativa de los pólenes de primavera.

Sin embargo, las previsiones vaticinan una temporada “intensa”. Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología (SEAIC), advirtió hace unas semanas de que la concentración de polen esta primavera puede ser “mucho más alta de lo habitual” si las temperaturas son cálidas y llueve poco y parece que va a ser así, según informó ayer la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología). “Las precipitaciones limpian el aire y disminuyen los niveles de polen en el ambiente”, explica Parrado.

En concreto, los pólenes son un conjunto de granos diminutos producidos por plantas y flores con fines reproductivos que se diseminan con las corrientes de aire y son capaces de provocar reacciones alérgicas en personas sensibles, pudiendo causar rinitis, conjuntivitis o asma bronquial.

Su concentración en la atmósfera depende, principalmente de la vegetación y de la meteorología, pero, según expone la alergóloga, también la contaminación es un factor clave: “La contaminación altera la configuración del polen y provoca que las personas alérgicas presenten más síntomas y más intensos”.

En Navarra, se estima que cerca de 100.000 personas tienen polinosis y se calcula que cerca del 30% de la población es sensible a poder desarrollar una alergia a lo largo de su vida.

En cuanto a los pacientes, Parrado detalla que “no hay un perfil definido, la alergia afecta en todas las edades y en una proporción similar en ambos sexos. El debut suele darse en la infancia, pero no es nada extraordinario que una persona comience con síntomas siendo ya adulta”.

Campaña de vigilancia

El pasado mes de febrero el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) inició la campaña de previsiones semanales de los niveles atmosféricos de polen, que se prolongará hasta el próximo 30 de junio.

El Servicio de Seguridad Alimentaria y Sanidad Ambiental del ISPLN lleva a cabo este trabajo y para ello cuenta con cuatro captadores en la Comarca de Pamplona, Zona de la Ribera, Norte de Navarra y Tierra Estella.

En la Comunidad Foral, los pólenes alergénicos más presentes son las poáceas (gramíneas), oleáceas (olivo), plantagináceas (llantén), cupresáceas (ciprés), platanáceas (platanero), hongo alternaria, fagáceas (encina) y pináceas (pino).

El objetivo de esta campaña es informar de la situación atmosférica a las personas con alergia, quienes tienen disponibles en la web del Instituto de Salud Pública informes diarios y mensuales de los niveles de polen en Navarra y boletines de predicciones polínicas.

Además, durante la campaña se envían avisos cada viernes por correo electrónico o SMS con la predicción de los niveles de polen de los 7 días siguientes en castellano y euskera, una información que también está disponible en las páginas web de los ayuntamientos de Pamplona, Tudela y Estella.

Aumento de la polisensibilización

Las temporadas de polen han sido en los últimos años más largas y más intensas, una consecuencia del cambio climático que sufren las personas con alergia.

Pero, a su vez, la mayor movilidad social y laboral y los cambios de hábitos están favoreciendo una mayor exposición de la población al polen y, al final, “las personas nos sensibilizamos a lo que nos exponemos”, detalla Carmen D’Amelio, especialista en Alergología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

Por ello, D’Amelio señala que en los últimos años cada vez están viendo “más pacientes que son sensibles a varios tipos de polen distintos”. “La polisensibilización sigue una tendencia al alza por la mayor movilidad de la población y por los cambios en los hábitos, que hacen que a lo largo de la vida una persona esté expuesta a más tipos de polen que antes”, indica la alergóloga.

A la hora de tratar la alergia, apunta D’Amelio, existen diferentes tratamientos escalonados. Los primeros son los preventivos, como “el uso de gafas de sol e incluso de mascarilla en temporada de polen”.

Evitar la exposición es un tratamiento muchas veces efectivo. Entonces, a las personas alérgicas les recomendamos lavarse el pelo al final del día para eliminar partículas de polen, no secar la ropa en exteriores durante la primavera, etc.”, señala.

El siguiente escalón es el tratamiento sintomático con “antihistamínicos, colirio para la conjuntivitis o spray nasales”. En caso de que estos tratamientos no consigan aliviar los síntomas o tengan un efecto perjudicial para el paciente, los especialistas pueden indicar el tratamiento con inmunoterapia, más conocida como la vacuna contra la alergia.

“La inmunoterapia alergeno-específica es el único tratamiento que mejora la calidad de vida del paciente porque ataca la causa de la alergia, haciendo que el sistema inmunológico no reaccione de manera exagerada al entrar en contacto con las partículas del polen. Además, también evita que con los años los síntomas se agraven”, sostiene D’Amelio.