Qué sorpresa de cabalgata, íbamos con la ilusión de poder reirnos con los ingeniosos comentarios que todos los años nos regala algún rey mago y este año los han dejado mudos. Ni siquiera poder interactuar con los niños y preguntar si han sido buenos. No se entiende tanto derroche y participación de voluntarios para quitar una de las cosas más básicas.
Confieso que no me gusta la Cabalgata y que mi única ilusión era escuchar año tras año al ingenioso rey mago que a veces soltaba a los niños frases como: “los que habéis pedido regalos electrónicos, móviles, tablets, etcétera, este año no creo que los recibáis, hemos tenido problemas técnicos”. Un fino humor que encubre una cierta crítica a tanto cachivache electrónico que nos empeñamos en poner en manos de los niños. En nuestro caso, si no devuelven la voz a los reyes, nosotros no volvemos.