Uno de los paloteados de San Juan más críticos que se recuerdan con el alcalde, Alejandro Toquero y rancheras a su figura bajo la música de “como no es con mi dinero hago siempre lo que quiero y sigo siendo el rey” protagonizaron un paloteado del Barrio de Lourdes marcado por la lluvia que obligó a parar la representación durante media hora y por la petición de mano de uno de los protagonistas que sorprendió no solo a la receptora de la misma, sino a la organización y a todo el público.
Carlos Romano, el Mayoral, que cumplía 20 años sobre el escenario, antes de comenzar los versos bajo de las tablas para dirigirse hacia el público y Toquero al verlo y pensar que bajaba para criticarles le indicó “¿Ya estás aquí? Poco has tardado”, pero Carlos tenía otros planes. Se metió entre el público y afirmó que “desde hace 8 años hay unas personas que vienen que antes no venías que son los Crespo, porque son de lo Viejo y vienen porque desde hace 8 años me acompaña una persona maravillosa y quiero que me siga acompañando durante el resto de mi vida”, a lo que acto seguido se arrodilló y sacando un anillo le dijo por el micro, “Nazareth Crespo Apastegui ¿quieres casarte conmigo?”. El público quedó en shock al ver una escena que parecía más sacada de un partido de fútbol americano o de tik tok, para luego romper en aplausos.
Homenajes
Al margen de este potente inicio, impensable ni siquiera para el mejor guionista, los versos del Paloteado de San Juan, que el sábado cumplieron 49 años y que llegarán al medio siglo el año que viene, dedicaron recuerdo a varias personas que han sido importantes en la historia de esta cita y del Barrio, como Javier Lacunza, gaitero (que participó en el prime paloteado y enseñó a todos los gaiteros de Tudela) y Alfonso Verdoy, “Tudela aun llora su ausencia, profesor y cineasta, filósofo y escritor, humanista sosegado, siempre recordaremos al gran Alfonso Verdoy”. Además, también se recordó a grandes atletas que han triunfado este año como el ciclista Unai Ramos, el baloncestista Great Osobor o Alejandro Fuentes, maestro de ajedrez con 16 años.
Convivencia
El Mayoral inició su intervención con una crítica a la prensa por resaltar de las celebraciones del 75 aniversario del Barrio de Lourdes solo un incidente que hubo el sábado por la noche y también a los políticos por hablar de la procedencia de los responsables, “entiendo que la prensa debe sacar lo más relevante, pero para mí que un barrio de gente humilde ha llegado a 75 años conviviendo y adaptándose a las nuevas generaciones, eso fue lo relevante ese día. La prensa y los políticos podrían ahorrase las nacionalidades de la gente que se pelea, no llegamos a ningún lado” y en referencia a Toquero añadió “rápidamente salimos a decir que hay que expulsar de Tudela a gente de una nacionalidad, pero poco salimos decir que hay que expulsar de Tudela a gente que puede ser hasta e Corella”, por Ramón Lázaro, el expresidente del Tudelano detenido y acusado de siete delitos.
Crítica Política
En lo que se refiere a la crítica política, Toquero fue el principal objetivo, especialmente con dos rancheras del Diablo y sus charros en las que a los sones de Sigo siendo el rey o Volver, con versos como “Ibarrola en el camino, me enseñó que mi destino era a Pamplona llegar, llegar y escalar, llegar y escalar. También me dijo un pepero que para ser primero en toda campaña hay que estar. Como no es con mi dinero yo hago siempre lo que quiero aunque me multe la ley, me hago fotos con la reina y no con la presidenta, en Tudela soy el rey” o “Voy camino a la locura y aunque Eneko me tortura se querer. Tú tenías poca razón, hago caso a mi pueblo y me muero por volver. Y volver, volver, volveeeer a Tudela otra vez. Llegaré hasta donde esté no sé perder no sé perder, quiero volver volver, volver”.
"Como no es con mi dinero yo hago siempre lo que quiero aunque me multe la ley, me hago fotos con la reina y no con la presidenta, en Tudela soy el rey”
La Pepa (Pilar Ramos de Miguel), el Tarambana (Pablo Giménez) y el Rabadán (José Luis Gil), como suele ser habitual, fueron los personajes que más arremetieron contra la gestión municipal, especialmente con la actuación en Cultura (“muchos políticos mienten sin consecuencias, no piden perdón ni acaban por dimitir. Un ejemplo lo tenemos en Tudela en la gestión de empleados no estuvieron a la altura. El despedir a su gerente fueron errores groseros pero a pagarlo entre todos en vez de con su dinero”), en la ausencia de piscinas, el mal estado del paseo del Prado (“en el paseo del Prado también piscinas tenemos y se forman cada vez que tenemos un aguacero. Cuatro millones en la obra nos gastamos y cuando caen 4 gotas queda todo inundado”), la ausencia de zonas vedes y exceso de cemento (con en el parking de autocaravanas), la falta de instalaciones (“en cualquier pueblo ribero hay mejores pabellones, casas de cultura amplias y hasta elegantes frontones, mientras tanto en Tudela pagamos por mil proyectos que al final no se ejecutan pues no llegan a buen puerto”) o la elevación de sus sueldos (“solo veo progreso en el dinero que cobra el alcalde y su gobierno, pues otra vez su sueldo un 15% se lo han subido y ni un poquito de vergüenza tienen por ese motivo”).
Una de las claves fue desvelada por el Rabadán, quien señaló en verso que “con esa estrategia suya de a la gente confrontar perderá muchas más cosas de las que pueda ganar”, a lo que el Tarambana añadió su reflexión “si hubiera un poco más de trabajo y una buena relación, seguramente a Tudela le iría mucho mejor. Fíjense en Ribaforada, su alcalde es un buen mecenas, pues siendo afable y activo su pueblo mucho prospera. Dejad a un lado los orgullos y así mejor no iría a todos los tudelanos”.
Para rematar el relato y el retrato, el personaje del propio alcalde (Óscar García), entre lágrimas dijo en verso “es que la cirbonera (por la presidenta María Chivite) a mí me ignora y eso me hace mucho daño. Solo saludo a la reina cuando visita el Moncayo”.
Una de las reivindicaciones más aplaudidas (además de las críticas al sueldo del equipo de gobierno), fue la de la situación que se estaba viviendo en la calle Estanca con el tráfico de drogas que está creciendo, “nuestros mayores se merecen respeto y seguridad y nuestros chiquis calma para en las calles jugar”.
Dentro de las partes que tiene el Paloteado, una representación popular en la que hay parte de dantzas con palos, trenzas y arcos, otra fija de presentación de personajes y una última de críticas del pueblo a la acción del Ayuntamiento, hay también un momento en que Mayoral y Rabadán hacen un retrato ácido de los y las paloteadoras que intervienen en el dance. Este año también estuvo presente el panadero de Ablitas, personaje ya habitual en las visitas de la reina Letizia a la que entrega un pan, como hizo en este caso con el Diablo cuando hacía de Toquero en “sigo siendo el rey”.