Síguenos en redes sociales:

Nos quedamos sin fisio

Nos quedamos sin fisioIñaki Porto

Lo del CREENA me quema

no funciona, ¡qué pena!

Nos quedamos sin fisio

y me saca de quicio.

Tanta carga mental

me tiene fatal.

No me cojo una baja

porque soy una guanaja (canarismo: persona simple, tonta, necia).

Mi vida ahora es reclamar.

Para que me quiero bajar.

Mi intención era hacer una reivindicación original, escribir de puño y letra (no me hablo con la IA) un poema en tono de humor, quitarle hierro al asunto... pero lo único que me sale es apretar mandíbula, dormir aún peor y echar alguna que otra lloradita. En fin.

Mi hijo, con parálisis cerebral, está escolarizado ya por segundo curso en un centro ordinario porque ¡viva la pública y viva la inclusión! Cuando empezamos a buscar opciones hace ahora poco más de dos años, la mayoría de las personas con las que hablábamos nos indicaban que en la enseñanza pública era donde más recursos se iban a movilizar (o con más facilidad) a favor del niño, pero que seguramente nos encontraríamos con un baile de profesionales mayor que en la privada o concertada. Y sí, este curso está siendo un festival de tarantela. 

Esta semana nos hemos enterado de que a la segunda fisioterapeuta que le atiende en este curso (tercera en un año, si contamos el curso anterior también) se le acaba el contrato. Ya nos pasó antes de Navidades y, a la vuelta, nos encontramos con un vacío que tardaron más de dos semanas en rellenar... Volvemos hoy al punto de partida: un niño que está siendo desatendido, que no entiende por qué la gente viene y va, que cada vez que conoce a alguien tiene que hacer un esfuerzo por crear un vínculo y una relación de confianza (y no porque le cueste relacionarse, que entonces ya sería gravísimo, sino porque es lo que nos pasaría a cualquiera); unos padres cansados (y esto no ha hecho más que empezar), desinformados y decepcionados. No me meto en los motivos por los que se está dando esta situación. Educación lo sabe, el CREENA lo sabe, el centro lo sabe, y nosotros no juzgamos. No hay ninguna irregularidad en cómo se está manejando el caso de mi hijo pero, aún dentro de la legalidad y oficialidad, supongo que por un ineficiente e imperfecto sistema de contrataciones, el resultado final es que hay un menor perjudicado. 

No se trata de recortar derechos a quien los tiene y ejerce. Se trata de que los derechos de unos no pisoteen los derechos de los otros. Un sistema que funciona es aquel que vela porque los derechos del personal (fijo y también eventual) y los del usuario puedan convivir y se respeten por igual. 

Esta no es una queja a la atención que hemos recibido por parte de los profesionales que se han cruzado en nuestro camino. Nada más lejos de la realidad... sólo podemos decir que, al menos en parte, gracias a ellos aún seguimos en pie y con ganas de pelear. Pero esas ganas se van desvaneciendo al ver, una vez más, que ese sistema que defendíamos y en el que creíamos se cae a pedazos.