El valor de un diagnóstico a tiempo
Este sábado se conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Raras. Para muchas personas será una fecha más en el calendario. Para mi familia no lo es.
Hace dos años, gracias al cribado neonatal, a nuestra hija le diagnosticaron una enfermedad metabólica rara a los pocos días de nacer. Una prueba sencilla cambió nuestra vida y le dio la oportunidad de estar bien.
Un diagnóstico precoz no elimina el miedo, pero ofrece algo esencial: anticipación. Permite iniciar el tratamiento desde el primer momento, evitar complicaciones graves y ganar tiempo. Y en muchas enfermedades raras, el tiempo es vida.
Hoy nuestra hija crece, juega, ríe y sueña como cualquier niña de su edad gracias a que su enfermedad estaba incluida en el cribado neonatal.
Sin embargo, el número de enfermedades que se detectan en el cribado neonatal varía según la comunidad autónoma. ¿Cómo puede depender del lugar de nacimiento la posibilidad de un diagnóstico a tiempo? ¿Cuánto vale una vida? No hablamos de cifras. Hablamos de oportunidades. De evitar secuelas irreversibles o fallecimientos que pueden prevenirse. De ofrecer a cada bebé y a cada familia la misma posibilidad desde el primer día.
El cribado neonatal no es un gasto. Es una inversión en salud, en prevención y en igualdad. Porque cada bebé y cada familia merecen empezar con las mismas oportunidades, nazcan donde nazcan.