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Hospital Reina Sofía: 40 años cuidando la Ribera

Hospital Reina Sofía: 40 años cuidando la RiberaFermín Pérez Nievas

Hay aniversarios que no se celebran sólo con una placa o un acto institucional. Se celebran con recuerdos: la primera vez que alguien escuchó “todo ha ido bien”, el silencio de una madrugada en urgencias, una mano apretada en un pasillo, un nacimiento, una despedida. El Hospital Reina Sofía de Tudela cumple 40 años desde que empezó a funcionar a finales de enero de 1986 y fue inaugurado oficialmente el 20 de febrero.

Fue un hijo muy buscado por la Ribera de Navarra: fruto de una reivindicación social y municipal que pedía atención especializada sin desplazamientos. En sus inicios contaba con 140 camas y una plantilla reducida; hoy atiende a más de 100.000 personas, con más de 1.100 profesionales sanitarios, y con un papel decisivo de la enfermería en esa red que cuida, acompaña y sostiene cada día.

Si algo explica su impacto es la proximidad asistencial: resolver aquí lo que antes obligaba a recorrer kilómetros, acercar servicios y especialidades, convertir un hospital comarcal en un centro que ha ampliado cartera y capacidad con hitos como hemodiálisis, rehabilitación, hospital de día oncohematológico o hospitalización a domicilio, entre otros. Y no es sólo una cuestión sanitaria: también es cohesión territorial, arraigo y fijación de población en la Ribera, tal y como ha destacado el propio Departamento de Salud al vincular este centro con la igualdad de oportunidades en Navarra.

Pero un hospital no es un edificio: son sus personas. En los actos del 40º aniversario del Hospital Reina Sofía se ha homenajeado a profesionales que siguen en activo desde 1986, y ese gesto importa. Quizá, precisamente por eso, se ha echado en falta una representación más transversal de quienes sostienen la casa a diario: de quienes cocinan, limpian y mantienen el centro en marcha; de celadores, TCAEs, personal técnico y administrativo, de enfermeras y fisioterapeutas, que garantizan el cuidado continuo, la seguridad del paciente y el acompañamiento en los momentos más vulnerables.

Cumplir 40 años no es mirar atrás con nostalgia: es mirar adelante con responsabilidad. Si se anuncia la modernización del servicio de urgencias, una demanda histórica, que sea el inicio de un compromiso sostenido con la sanidad pública en la Ribera. La Administración tiene la obligación de cuidar al que cuida: modernizar infraestructuras, reforzar plantillas, garantizar condiciones laborales dignas, estabilidad, seguridad y respeto profesional. Porque la sanidad pública no se defiende con discursos: se defiende con decisiones. Y el Reina Sofía merece seguir cuidando a la Ribera con recursos a la altura de su gente y de su futuro.