Nuevo plan de vivienda en Sarriguren
La necesidad de nueva vivienda es una obviedad. El gran aumento de población de los últimos años y paralización de la construcción desde la crisis de 2008 hacen urgente el fomento de la construcción de vivienda tanto pública como privada. Las normativas para la planificación de suelo para edificar es compleja y sobre todo muy lenta. Sería necesario simplificar todo el proceso. Es un buen momento para ello dada la situación apremiante actual.
Recientemente hemos visto publicitado un plan del Gobierno de Navarra de unas 5.000 viviendas en Valle de Egüés en Sarriguren. Por supuesto que es un fin loable realizar miles de viviendas de promoción pública y sería deseable que se realizaran con rapidez dada la urgente necesidad. Surge de esta iniciativa algunas reflexiones que sirvan para centrar el debate en futuras iniciativas semejantes. Llama la atención que este fomento de la vivienda pública en estas proporciones sea en la comarca de Pamplona, que con unos 350.000 habitantes supera la mitad de Navarra, que es de 690.000 habitantes. Añadir unos 15.000 habitantes más a la comarca pamplonesa no parece congruente con una adecuada política de ordenación del territorio. Los datos apabullan, de las 10 localidades mayores de 10.000 habitantes en nuestra tierra solo 3 están fuera de la comarca de Pamplona.
Hubiese sido más razonable repartir esas 5.000 viviendas en Tafalla, Estella, Sangüesa y sus entornos, añadiéndoles 3.000 habitantes potenciales a cada zona o en la Ribera Alta y en la Ribera Baja otras 2.000 viviendas potenciando el eje del Ebro. Esas viviendas asentarían la población joven en sus zonas y sería un potencial de atracción de posibles negocios e industrias, además de mejorar los servicios tanto públicos como privados. Tampoco habría que olvidar los ejes del Bidasoa y del Araquil que están en preocupante decadencia. Es una obligación de las instituciones públicas, en este caso el Gobierno de Navarra, tener una mayor visión que la que parece tener en este momento. Es de esperar que los siguientes planes sean capaces de ir articulando de forma más equilibrada la ordenación del territorio navarro. A este paso solo va existir la macrocefalia de la comarca de Pamplona fagocitando toda la población de Navarra.