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Recuerdos del maestro

Recuerdos del maestroFREEPIK

Todavía resuenan en mis oídos los ecos de sus palmadas para poner fin al recreo mientras apurábamos la última jugada del partido, palmadas que salían de sus manos de artesano con las que daba una nueva vida a la madera.

Del maestro recuerdo su pasión por el entorno natural que rodeaba el pueblo. Siempre trató de transmitirnos el cariño por el hábitat en el que estaba enclavado el lugar donde crecíamos; lo hacía con salidas al monte para coger setas y contemplar el tipo de vegetación que cubría las laderas y las llanuras del término.

El histórico día en el que los socialistas ganaron sus primeras elecciones tras la dictadura, aprovechando que las aulas estaban ocupadas por las urnas y los electores, nos invitó a una de esas escapadas al monte. Le acompañamos y nunca olvidaré el momento en el que asó los robellones, que habíamos recolectado bajo su supervisión, en su pequeña parrilla. Todos dimos buena cuenta de ellos.

Recuerdo del maestro su insistencia en la importancia de que, al fin, los tres poderes del Estado fueran independientes, en un momento en el que nuestra frágil democracia todavía estaba en ciernes.

Ocupa también mi recuerdo del maestro la manera de la que hablaba de un fenómeno hoy maltratado por el esnobismo: el éxodo rural. Lo hacía desde el corazón porque lo había experimentado en la tierra que le vio nacer, la misma que la del gran Delibes.

Del maestro también recuerdo las conversaciones de colega a colega sin dejar de ser su alumno. Aquellas conversaciones en las que traíamos a colación nuestras vivencias escolares, a la vez que se prodigaba en cómo habían cambiado los tiempos y de lo complicado que se había puesto la cosa de la enseñanza.

Maestro, ya descansas para siempre en la versada Castilla de Machado, en tu Castilla. Que la tierra te sea leve.