La AEMET anuncia temperaturas inusualmente elevadas para esta época del año, con máximas de 29 grados en Madrid o 27 en Donostia / San Sebastián, el 21 de abril. Son una muestra más del avance acelerado del cambio climático.

Pocos días antes, tuvo lugar la final de la Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad. Además de que es posible ver los partidos desde casa, por razones difíciles de entender, decenas de miles de aficionados tuvieron que desplazarse nada menos que hasta Sevilla, para seguir el encuentro. ¿No cabía haberlo celebrado en un lugar más o menos equidistante entre ambas ciudades?

El resultado es una inmensa cantidad de combustible quemada sin motivo alguno. Parece que a los directivos del fútbol no les importa absolutamente nada el cambio climático. Pero deben saber que gran parte de la sociedad desea trabajar de forma positiva en este ámbito, sin contribuir al suicidio del planeta.