Hace unos días ardió un autobús urbano en Pamplona. Y la respuesta pública del presidente de la Mancomunidad ha sido, básicamente, restarle importancia porque “era un autobús antiguo” y “ya se iba a jubilar después de San Fermín”. Eso es gravísimo. Porque lo que se está trasladando a la ciudadanía es que si un autobús es viejo, que arda entra dentro de lo asumible. Pues no. No debería ser normal. Y mucho menos minimizarlo.

Desde ATTU queremos recordar algo muy sencillo: dentro de esos autobuses viajan personas. Viajan usuarios/as. Y también trabajadores/as que pasan jornadas enteras dentro del vehículo. Aquí no hablamos de una avería cualquiera. Hablamos de seguridad. Mientras tanto, llevamos años viendo cómo al Transporte Urbano Comarcal se le llena la boca de discursos sobre movilidad sostenible, transporte público y reducción del tráfico… pero en la práctica se hace exactamente lo contrario.

Cada vez más semáforos. Cada vez menos prioridad real para las villavesas. Carriles bloqueados. Recorridos eternos. Autobuses atrapados entre coches. Y luego se sorprenden de que hagan falta más vehículos para mantener frecuencias. Claro que hacen falta más autobuses si convertir cada recorrido en un vía crucis parece ya parte del modelo de movilidad. El problema no es solo cuántos autobuses hay, es que al transporte urbano se le exige hacer milagros mientras se le ponen obstáculos constantemente.

No se puede pedir a la ciudadanía que deje el coche en casa mientras se castiga al autobús en cada cruce. No se puede presumir de movilidad sostenible mientras el transporte público pierde prioridad, tiempo y eficacia. Y no se puede normalizar que un autobús arda diciendo que “total, ya era viejo”. Desde ATTU seguimos reclamando:

  • Inversión real en mantenimiento y renovación de flota.
  • Prioridad efectiva para el transporte urbano.
  • Menos obstáculos al servicio público.
  • Y una gestión que deje de tratar el TUC como un estorbo.

Porque quienes conducimos las villavesas vemos la realidad cada día. Y la ciudadanía también empieza a verla.

Firman este artículo: Ángel Errea, Caridad Chueca y Javier Díaz. Miembros del comité de empresa de TCC y delegados de Agrupación de Trabajadores de Transporte Urbano (ATTU), sindicato indepdendiente de conductores/as