Esta semana mi hijo Luca, de 10 meses, ha estado ingresado en el Hospital Maternal de Navarra por una bronquiolitis y una otitis. Nada más llegar nos encontramos con una situación tan sorprendente como indignante: la habitación superaba los 30 grados de temperatura.
No tardamos ni unas horas en darnos cuenta de que era imposible permanecer allí. De hecho, lo primero que tuvimos que hacer fue traer un ventilador de casa. No para estar más cómodos, sino para poder soportar unas condiciones que resultaban insoportables para cualquier persona, y mucho más para un bebé enfermo.
La pregunta es sencilla: ¿cómo puede el Servicio Navarro de Salud considerar aceptable que bebés, niños y recién nacidos ingresados pasen días enteros en habitaciones sin climatización adecuada en plena ola de calor? Estamos hablando de pacientes vulnerables, algunos con problemas respiratorios, para quienes el descanso y el bienestar forman parte de la recuperación.
Lo más preocupante es que no se trata de un problema puntual. Las habitaciones del área maternal no están climatizadas. Es decir, esta situación es conocida y estructural. Mientras los ciudadanos financiamos con nuestros impuestos uno de los sistemas sanitarios más costosos de España, resulta que los pacientes más pequeños tienen que soportar temperaturas impropias de un centro sanitario moderno.
Quiero dejar claro que esta crítica no va dirigida a los profesionales sanitarios. Médicos, enfermeras y auxiliares realizaron un trabajo excelente y atendieron a nuestro hijo con una profesionalidad y una humanidad que merecen reconocimiento. Precisamente por respeto a ellos, resulta incomprensible que tengan que trabajar y cuidar de niños enfermos en estas condiciones.
Lo que denuncio es una dejadez de la Administración. No estamos hablando de una mejora estética ni de una comodidad secundaria. Estamos hablando de algo tan básico como garantizar una temperatura adecuada en un hospital. Si nadie consideraría normal tener a un bebé de 10 meses durante días en una guardería o una residencia a más de 30 grados, ¿por qué parece aceptable hacerlo en un hospital?
Quizá haya llegado el momento de que los responsables del Servicio Navarro de Salud expliquen si consideran normal que un bebé enfermo pase sus días de hospitalización a más de 30 grados. Porque si esto es lo que permitimos para que nuestros hijos se recuperen, entonces hemos rebajado demasiado el listón de lo que entendemos por una atención sanitaria digna.
Y hoy, en las habitaciones de Pediatría del Hospital Maternal de Navarra, esas condiciones no son dignas de los niños que allí se atienden, y persisten.