La Región Salmonícola es la zona en la que se distribuye la trucha común en Navarra, junto con otras especies acompañantes. Desde hoy y hasta el 30 de junio ha quedado prohibida cualquier tipo de pesca en esa región, lo que afecta a las cuencas de Irati-Erro, Baztán-Bidasoa, Oria-Urumea, Arakil-Larraun, Ega-Urederra, Arga-Ultzama y Aragón. En 2022, y por motivos idénticos, se tomó una decisión similar, aunque en aquel caso limitada al tramo salmonero del Bidasoa.

La Ley de Gestión Piscícola, aprobada en 2023, establece como modalidad de pesca, salvo excepciones, la ‘captura y suelta’, tratando de conciliar el interés de los pescadores y pescadoras con un sistema que haga el menor daño posible a los animales. Con la ola de calor esto último no solo es imposible, sino que la conjunción de diferentes parámetros puede causar una importante mortandad en los peces. Por un lado, ha aumentado la temperatura del agua de forma generalizada. Como ejemplo, desde el día 18 de junio, los registros de la estación de control de peces de Bidasoa indican que la temperatura no ha descendido de los 21ºC; además, se registran menos precipitaciones, por lo que se llega a una situación de “estrés hídrico”. En la estación de Irabia se ha pasado de 104,3 l/m² en este mismo período del año pasado, a los 6,9 l/m² de 2026. Menos agua y más caliente es sinónimo de una menor cantidad de oxígeno disponible para los peces.

La trucha

La trucha, el animal más codiciado en pesca en Navarra, está sometida a una situación de estrés por encima de los 20 grados centígrados. Superada esa temperatura, y especialmente a partir de 23 grados, esta especie alcanza una situación crítica que puede comprometer su supervivencia. El aumento de la temperatura incrementa las demandas metabólicas de los peces, en un momento en el que hay menos oxígeno disuelto en el agua, lo que reduce aún más su capacidad de reacción. A eso se suma el estrés fisiológico al que se ven sometidos los peces durante su captura y manipulación, todavía mayor en condiciones de elevadas temperaturas. El conjunto de factores puede superar su capacidad de recuperación y resultarles letal, ya sea de forma inmediata o una vez se les ha devuelto al agua.

En estas circunstancias la práctica de la pesca, incluso en la modalidad de captura y suelta, puede comprometer los objetivos de conservación de las poblaciones de salmónidos. Todo ello ha llevado a la Dirección General de Medio Ambiente a firmar una resolución de suspensión temporal de permisos que, en la Región Salmonícola, supondrá el final de la temporada de pesca. En la Zona Mixta se podrá seguir pescando con normalidad a partir del 1 de julio y hasta el 30 de septiembre, salvo que se vuelva a producir una situación como la actual que obligue de nuevo a tomar medidas.

La suspensión de la pesca no afecta a los tramos de control de cangrejos exóticos en los que se puede seguir con la extracción de Cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus) y Cangrejo rojo (Procambarus clarkii), especies exóticas e invasoras.