Desde Semilla y Belarra comprendemos la excepcionalidad de la situación vivida el pasado día 25 de junio en Ezkabarte y alrededores, por eso apoyamos la medida dictada por el Gobierno de Navarra de suspender toda actividad agraria mientras dura esta contingencia.
Al mismo tiempo entendemos que no solamente las actividades agrarias pueden ser las causantes de nuevos focos de incendio, como parece que no fue en esta. De hecho, está demostrado que solo un pequeño porcentaje de los incendios tiene su origen en la actividad agropecuaria, por eso exigimos que de la misma forma que se ha hecho con la agricultura se prohíba también:
• Toda actividad lúdica, deportiva, recreativa y de turismo en zonas rurales.
• El tránsito de vehículos a motor y eléctricos en todo camino rural, pista forestal y carreteras locales ajenos a la actividad rural.
De la misma forma que a los ganaderos y agricultores se nos requiere el cumplimiento de medidas excepcionales como son la contratación de un observador, contar con maquinaria capaz de realizar cortafuegos y estar dotados con equipos de extinción, debiendo asumir el coste de todo ello. Exigimos a la Administración:
• Que de manera equitativa se apliquen normativas similares a otras actividades tanto profesionales como lúdico-recreativas que se realicen en el entorno rural.
• Que durante la situación de excepcionalidad se contemple un plan de contingencia por medio de la Administración, de forma que todos los agentes involucrados: bomberos, personal de Medio Ambiente, policías, agentes forestales, etcétera, estén en campo, bien en labores directas de extinción, coordinación o formando retenes de observación, vigilancia y apoyo.
Entendemos que las medidas deben ser equitativas, proporcionadas y limitadas al tiempo estrictamente necesario, de lo contrario se genera una preocupante inseguridad jurídica, por esto vemos ya la necesidad de volver al protocolo de alertas establecido con anterioridad. No podemos aceptar un cese total de la actividad que no se corresponde a criterios técnicos.
En la fase de trabajo en la que estamos, cada día de prohibición supone un perjuicio económico, bien debido a las mermas y pérdidas que sufrimos, como a la contratación de personal y maquinaria ya realizados. Entendemos que esta pérdida, debidamente valorada, debe ser compensada por la Administración.
Finalmente, mostrar una vez más nuestra disposición a trabajar en la prevención, formación, planificación y coordinación. Hace unos días presentamos un plan a la directora de Medio Ambiente. Tras el buen sabor de boca que nos dejó el encuentro esperamos que se convierta en un trabajo efectivo y coordinado entre todos los agentes involucrados que nos lleve a minimizar este tipo de catástrofes y no solamente a lamentarnos cuando suceden.
* Presidente de Semilla y Belarra