Me dirijo a usted, Sr. alcalde, en representación de la familia de D. Fausto Palacios Martínez, quien fuera un ilustre escultor, vecino y alcalde de esta villa (1955-1967), así como descendiente de la histórica saga familiar que tanto aportó a la ciencia y la salud pública de este pueblo.
El motivo de esta comunicación es exigir el cumplimiento del compromiso personal y la palabra de honor que usted le dio a mi madre hace ya cuatro años durante su visita al ayuntamiento. En dicha reunión, usted se comprometió formalmente a resolver la inaceptable falta de reconocimiento y a instalar las placas de autoría en los monumentos que mi abuelo donó generosamente a Fitero: el monumento a San Raimundo de Abad y la Cruz del Humilladero (1947).
Ha pasado casi media década y el ayuntamiento sigue ignorando su promesa legal e histórica. Es profundamente doloroso y ofensivo para nuestra familia que las obras de un exalcalde y artista insigne de la villa sigan tratándose de forma anónima, mientras los paneles informativos municipales omiten deliberadamente su nombre.
Mi madre tiene la firme intención de regresar a Fitero próximamente y, ante la pasividad de esta administración, está dispuesta a colocar ella misma las placas de reconocimiento que legítimamente le corresponden a su padre.
Sabemos que la ley protege los monumentos públicos, pero también sabemos que el pueblo de Fitero y los medios de comunicación de Navarra se escandalizarían al saber que este ayuntamiento pretende ignorar la memoria de su exalcalde Fausto Palacios, rompiendo la palabra dada a su hija y amenazando con sanciones por el simple hecho de hacer justicia histórica.
Le instamos a actuar con la dignidad que el cargo requiere, a cumplir su palabra y a proceder a la instalación oficial y urgente de las placas antes de la llegada de mi madre a la villa.
En representación de la familia Palacios Pelletier*